Los socialistas anunciaron a bombo y platillo hace un par de años su propósito de que Vigo fuera una ciudad pionera en la recogida de la basura, retirándola de las calles también los domingos. La propuesta no generó polémica alguna y con este aval el actual gobierno municipal elevó sustancialmente la tasa, que el año que viene costará unos de 70 euros sin derecho a rebaja para aquellas situadas lejos de los contenedores. El problema se planteó con el retraso del concurso de los contenedores. Sin los nuevos recipientes la recogida dominical quedaba forzosamente aplazada, ya que FCC (concesionaria de la basura) no puede utilizar sus nuevos camiones, gestionados exclusivamente por el conductor cuando ahora son precisos chófer y dos operarios. Ello generó problemas a la empresa, forzosamente obligada a mantener en servicio una vieja flota de camiones que ya debieran estar desguazados, y de imagen a un gobierno que subió el precio de la recogida sin ofrecer la contrapartida prometida. La demanda de devolución de parte del recibo no fue tenida en cuenta. A partir de octubre Abelairas promete que habrá recogida dominical en las calles donde se cambien los contenedores, pero el anuncio oficial no se ha producido.