Vigo se prepara para su patrón

Luis Carlos Llera redac.vigo@lavoz.es

VIGO

La Eucaristía de la Esperanza que se celebra esta tarde representa la recta final de los actos previos a la fiesta del Santísimo Cristo de la Victoria y su procesión

31 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Repique Ya se esparce en la atmósfera el suave aroma de los cirios, aún sin prender. Vigo se prepara para celebrar a su santo patrón, el Cristo de la Victoria. Y para acoger al Cristo qué mejor comienzo que la Eucaristía de la Esperanza, que se celebrará esta tarde a las cinco y media en al concatedral. Enmarcada en la novena al patrón, la Eucaristía está restringida, dado el tamaño del templo, a enfermos, discapacitados y personas mayores con movilidad reducida. Pregón El sábado acabará la novena que está predicando el obispo de Almería, Adolfo González Montes y tendrá lugar en Castrelos la lectura del pregón de la fiesta a cargo del empresario y deportista Cholo Armada. Día grande El domingo, a las diez y media de la mañana tendrá lugar en la concatedral -o colegiata- la solemne misa concelebrada y dirigida por el obispo, José Diéguez. Por la tarde, a partir de las siete y media partirá la emblemática procesión. Más de media ciudad (200.000 personas en la última edición) acompañará el desfile del Cristo que, según la devoción popular, ayudó a expulsar de Vigo a las tropas napoleónicas en 1809. La imagen del Cristo data de 1680 aproximadamente. La tradición recoge que llegó por mar hasta las islas Cíes y fue recogida por un barco de pesca. A él recurrían los marineros para que pusiese fin a los temporales. La procesión saldrá del templo neoclásico, construído sobre un antiguo templo ojival- y recorrerá las calles del Casco Vello, bajará por la Alameda y subirá por Policarpo Sanz hasta la Porta do Sol y plaza de la Constitución. El estandarte será portado este año por el presidente de la Cooperativa de Armadores, Ramiro Gordejuela y como novedad, al paso de la comitiva por O Berbés tendrá lugar, además del habitual lanzamiento de fuegos artificiales, una ofrenda floral marinera al Cristo, con el sonido de fondo de una Salve en honor de su Santa Madre, coreada por miles de gargantas de los fieles devotos, muchos de los cuales viven muy lejos de Vigo durante el año y regresan en vacaciones para acompañar a su patrón.