La obra del año

VIGO

La compleja ampliación del túnel de Beiramar colapsa el tráfico pero los trabajos no terminarán hasta finales de octubre Desde hace cuatro meses y diez días los conductores vigueses saben que se está ampliando el túnel de Beiramar. Desde entonces el subterráneo permanece cerrado, medida que provoca retenciones y atascos a diario. El proyecto en marcha pretende encajar el antiguo túnel con un nuevo vial hasta la autopista, lo que obliga a ampliarlo bajo la rotonda del Rectorado para incluir carriles de entrada y salida. Inicialmente iban a ser cuatro meses, después se dijo que seis y al final serán casi ocho. El volumen y la complejidad de los trabajos y la necesidad de sujetar el vecino párking de la plaza de la Estrella añaden mayores dificultades.

13 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Aparentemente iba a ser una obra sencilla. Se trataba de conectar el túnel de Beiramar con un vial por el puerto para que los vehículos pudieran ir directamente desde el centro a la autopista y viceversa. Para ello otro túnel partiría del Rectorado hasta la A-9. Era la opción fácil: evitaba tener que conectar el nuevo paso subterráneo con el ya existente. Al final Concello y Zona Franca eligieron el proyecto más complicado, el que produce más quebraderos de cabeza mientras se ejecuta. Después evitará molestias a miles de conductores que evitarán salir a la rotonda en superficie para tener que entrar en el nuevo túnel. Diferencias; en el primer caso se trabajaría en el tramo a construir, en su totalidad dentro del terreno portuario, y los ciudadanos casi ni se enterarían. Por el contrario, para encajar los dos túneles ha sido preciso cortar el tráfico desde el 4 de marzo y todavía no se sabe cuando se reabrirá. Iban a ser unos seis meses (el Concello optó por una mentira piadosa y lo rebajó a cuatro varias semanas) pero las dificultades encontradas y la imposibilidad de eliminar la losa de hormigón por las noches para evitar ruidos lo alargarán dos más. Eso sí, la excavación se realiza también en horas nocturnas. La empresa constructora, Necso, asegura que todo marcha bien y que emplea el máximo de personal posible, pero que la seguridad impide correr más.