No se sorprende el que no quiere. Vigo, con menos del 10% de la población gallega, genera la tercera parte de los ingresos empresariales de Galicia. Dicho de otro modo: con casi 300.000 habitantes, frente a más de 2,74 millones, produce y vende por valor de más de 13.000 millones de euros frente a cerca de 39.000 millones de euros registrados en toda la comunidad. En realidad, si se detalla, son cerca de 116.000 y no 300.000 las personas que generan ese dinero, ya que es esa la cifra de la fuerza laboral existente en la ciudad. Pero no sólo es lo que se produzca, sino su destino. Puede que A Coruña tenga el mejor ejemplo empresarial de multinacional moderna con el poderoso grupo textil Inditex, pero Vigo no se queda atrás, ya que sus coches van a medio mundo, lo mismo que su pescado y sus buques. Más que el valor añadido propio de las empresas, es el valor que representa la calidad de trabajo de una ciudad, que es capaz de fabricar, producir o generar materiales que tienen la garantía internacional. De modo que, según se mire, Vigo tiene, como ciudad en conjunto, un certificaco de calidad que nadie le puede arrebatar. No sé puede encajar en el Iso 9001 o en la serie 14.000, pero no estaría de más inventar algo para calificar el buen hacer empresarial de esta ciudad, que, sin duda, también tiene sus miserias y sus empresarios que no pueden calificarse como tales. El grupo PSA, ahí es nada, entra en la lista de las más poderosas empresas españolas, y en el 2003 bien podría rebasar la mítica cifra del billón de pesetas.