El proyecto más torturado de los últimos quince años empieza finalmente a ver la luz. Ayer quedó definitivamente resuelta la modificación del plan general en esta zona, paso previo a la urbanización de la parcela. Técnicamente queda su paso por el pleno municipal, pero tras la unanimidad de ayer y una vez que la Xunta informó favorablemente era evidente que el camino estaba despejado. Para el conjunto de los vigueses la primera noción del cambio la tendrán en breve cuando comiencen las obras de ampliación de una calle que duplicará su anchura. La tarea debería haberse iniciado hace unos meses y oficialmente se retrasó por el problema que suponía la aparición de roca en una parte del enorme talud que va a ser demolido. Sin duda con la modificación puntual del plan aprobada estas dificultadas quederán rápidamente subsanadas. Sobre el fondo del asunto, el plan especial ya se encuentra en el Concello y el gobierno espera aprobarlo después del verano. Una vez cubiertos los trámites necesarios se construirán sobre la parcela dos edificios de viviendas, un centro comercial y un aparcamiento, aunque la mayor parte quedará para zona verde pública con varios accesos desde la calle Pizarro.