Los rellenos y las reconversiones jalonan la historia de Vigo

La Voz

VIGO

ÓSCAR VÁZQUEZ / M. MORALEJO / CAPOTILLO

: LA CIUDAD SIGUE CON LAS patas arriba y se anuncia un verano mucho peor. El sector turístico, que hace apenas un año se las prometía muy felices, ahora reconoce la situación real. Pide menos obras y mejor señalización. Yo creo que debería pedir una ciudad de verdad, una ciudad nueva de interés turístico. Pero el sector no debería olvidar que Vigo es la ciudad de las vistas. Nada más. Los vigueses estamos acostumbrados a llevar a nuestros visitantes al Castro, a La Guía, a La Madroa, al Vixiador... a cualquier monte por encima de la superficie de la realidad. ¿Por qué? Porque Vigo, turísticamente, sólo tiene vistas. ¿Qué más da que las calles estén levantadas, que las señales sean caóticas, que circular resulte morirse en un laberinto o que la ciudad histórica no resucite jamás? Lo importante es que a vista de pájaro Vigo es maravilloso. Idílico y fotografiable. Pues vendan vistas y que nadie baje. A lo mejor el invento del helicópero de Dolores Villarino iba por ahí y no nos dimos cuenta ni fuimos justos ante tamaña genialidad. ¡Cachis en la mar! : CON EL MAR ACABARÁN LOS rellenos. Un día no lejano dejaremos de tener ría y, como en la Lagoa de Antela, sembraremos. Pero en lugar de patatas, crecerán torres de apartamentos. En un pasado reciente el mar llegaba hasta la Alameda y en el Berbés se apilaban las chalanas donde hoy hay granito grís y veladores para turistas. No se si aquello era mejor que esto, ni si un día los vigueses podrán ir a Cangas andando o en el metro ligero que sueña Carlos Príncipe , pero de momento el tema de los rellenos es una pesadilla con la que casi todos los días se despierta la ciudad. Nuestros nietos se reirán de ella o la lamentarán, según caminemos. ¿Por qué no se estudia seriamente el asunto, nos dejamos de fantasías y negocios poco transparentes? ¿Por qué no aparcamos las demagógias y apelamos a la responsabilidad no sólo con el presente, si no también con el futuro? ¿Son realmente necesarios los rellenos? ¿Son realmente perjudiciales? ¿Es tan terrible ganar terreno al mar? ¿Es imprescindible? Aclárense señores regidores, que la historia les contempla. : LA HISTORIA DE VIGO ESTÁ cuajada de reconversiones. Seguramente fue la única ciudad es- pañola en la que se vivió la revolución industrial del XIX. Las reconversiones del sector naval de los ochenta aún están en nuestra memoria y ahora nos toca vivir la reconversión pesquera de Franz Fischler . El alcalde Lois Castrillo ha decidido ponerse el frente de la lucha para salvar el pan de los 30.000 vigueses que dependen del sector. La movida se avecina buena aunque en la mente de casi todos anida el peor de los presentimientos. Hagamos lo que hagamos, nos manifestemos o protestemos la espada pende sobre la cabeza de una industria que ha ido cediendo terreno en beneficio de terceros y, al margen de declaraciones grandilocuentes y oportunas, parece que aquí ya nadie quiere ser pescador. Por ejemplo, ¿por qué el presidente Aznar , tan amigo de encumbrarse, no ha convocado una Cumbre de la Pesca en estos seis meses de su presidencia europea? Que nos lo cuenten los amigos gallegos del PP. : UNA DE DEPORTES. ¿SABEN que el Celta ya tiene entrenador? Se llama Lotina e imagina.