Lois Castrillo pide a las partes «responsabilidade» y que no se levanten sin acuerdo de la mesa de reuniones La concesionaria de la limpieza y sus trabajadores tenían previsto reunirse ayer a las cinco de la tarde para tratar de alcanzar un acuerdo. La empresa decidió a primera hora adelantar el encuentro a las once de la mañana, demanda que fue aceptada por los sindicatos. Poco antes, a las 10:45, el alcalde mantenía un encuentro con los periodistas convocado poco antes por vía de urgencia. Castrillo emplazó a las partes «en beneficio da cidade» a mantener negociaciones sin levantarse de la mesa hasta lograr un acuerdo. La reacción de FCC fue anular la reunión de las once de la mañana sin fecha de reanudación.
17 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.La huelga de basura comienza a causar daños importantes por lo que el alcalde de Vigo decidió ayer asumir públicamente sus responsabilidades. Al filo de las once de la mañana convocaba a los periodistas para reclamar una negociación sin fin hasta lograr un acuerdo. «Reclamo e esixo que a empresa e os traballadores se senten a negociar en serio, que se manteña a mesa de negociación e que se remate no prazo máis breve posible». Aparentemente el efecto de su discurso fue justamente el contrario al buscado. Poco después se conocía que FCC había plantado a los trabajadores en la reunión que la empresa adelantó de las cinco de la tarde a las once de la mañana. Lo más grave fue que la concesionaria se negó a fijar calendario para una nueva reunión, aunque no puede deducirse que las negociaciones se hayan roto. El alcalde se niega a asumir esta posibilidad, aunque también dejó claro que el Concello no está dispuesto a poner dinero encima de la mesa para resolver el conflicto, una práctica habitual en huelgas anteriores. Castrillo destacó que una huelga de basura afecta a la prestación de un servicio esencial y que causan perjuicios de gran importancia a los ciudadanos. Tras considerar que las posturas no están muy alejadas dirigió críticas mucho más directas a la empresa que a los empleados, dudando de su voluntad negociadora.