Los distintos colectivos de la cerámica toman posiciones para la subasta de finales de mayo El hundimiento del Grupo de Empresas Álvarez (GEA) nunca suscitó tanto interés informativo a nivel nacional como lo que está ocurriendo con Fontaneda, que no representa ni la cuarta parte de lo que en su momento fue la firma cerámica. Pero para los ex trabajadores, encierra más valor que un Van Gogh o un Picasso. La subasta de la compañía, tasada en casi 30 millones de euros (4.991,58 millones de pesetas), ha puesto en guardia a los diferentes colectivos de ex-empleados para la cita del 27 de mayo.
16 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Lejos de ser el final de la casi extinta compañía cerámica, que en su momento llegó a ser la gloria empresarial de Vigo mucho antes que PSA, tal y como se entreven las cosas, parece que los distintos colectivos de ex-empleados afectados por la muerte de GEA quieren acceder a la puja, proceso que la titular del juzgado número 2 de lo Social de Vigo prevé fijar para finales del mes de mayo, concretamente para el día 27, lunes, según las estimaciones que han hecho los propios antiguos empleados. Acudir a la subasta presupone la intención de hacerse con algún centro de producción (Povisa, Santa Clara, Moahsa o Pontesa). Inversor privado En la línea de salida para pujar por la firma, y que hayan comunicado sus intenciones, se encuentran los componentes de la SAL Alfares Santa Clara y el colectivo de trabajadores en línea con la CIG, bajo el nombre de Cerámicas Rías Baixas. Quizá otros grupos como el GOG, ex-empleados independientes e incluso algún empresario pueda invertir dinero en la operación. El valor total del complejo cerámico, cerca de 30 millones de euros (4.991,58 millones de pesetas), cierra prácticamente la posibilidad a inversores exteriores.