Abrir Vigo a Tánger

B.R.SOTELINO VIGO

VIGO

M. MORALEJO

La orientación de los nuevos bancos instalados en la calle Eduardo Iglesias ofrecen panorámicas a los escaparates Humanización del entorno de la calle del Príncipe. Tramo Eduardo Iglesias. Tras la primera fase, varios años de tímida semipeatonalización, por fin se «acomete» (verbo favorito de las concejalías de obras) la peatonalización entera. Eso en Vigo significa empedrado o enlosetado. Para encontrar «zona verde» remítase usted al concepto maceta. Para hallar vistas agradables visite los alrededores. Dado que la calle de don Eduardo ya está lista para ser tomada por el viandante, me dispongo, como ser humano, a probar la «humanización» en los bancos. El resultado es absurdo como un guión de los Hermanos Marx. Los asientos tienen vistas a Tánger (almacenes) y la pendiente es tal que es necesaria una cuña entre madera y trasero para no caerse.

12 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Si vive en Vigo y hace tiempo que no tiene una experiencia absurda, pruebe el mobiliario urbano de la calle Eduardo Iglesias. A falta de parque atracciones, se divertirá sin pagar entrada. Los bancos de la parte alta están estratégicamente colocados en los extremos, pero en vez de mirar hacia el centro o fondo de la calle, cuesta abajo, se orientan hacia los laterales. Resultado: menos de dos pasos entre los comercios y ellos. Uno otea el escaparate salpicado de bragas de saldo de Almacenes Tánger. El otro ofrece una panorámica de las novedades editoriales de Librouro. La pendiente en esa zona es tan pronunciada que lo lógico es alargar las patas a medida o izar una parte para encontrar el caminante la horizontal cuando se sienta. Pues no. Como si en la humanización de Vigo, del planeta Tierra (aunque no lo parezca) y por tanto afectado por la Ley de la Gravedad como Singapur o Albacete, se hubieran olvidado del detalle, los bancos se escoran como barcos en alta mar. Además, el contenedor de basura, en la cima de la vía, de ser un útil higiénico pasa a arma amenazante. Un desplazamiento en falso y en un desliz acabas bajo sus ruedas en la calle Príncipe. Ante el panorama, el estupefacto vigués se rasca la cabeza y cabila ¿Será una estrategia de márketing comercial? ¿Será una campaña de fomento de la lectura? ¿Habrán pagado los dueños de las tiendas al Concello por la promoción? Simpatía por el asfalto La loable intención municipal de hacer de esta ciudad un lugar habitable se frustra con intentos como el citado. Pero no es el único caso, lo cual puede llevarnos hacia una conclusión precipitada, pero no descabellada: en Vigo, no se siente. La Teoría Local de la Orientación del Banco, que bien podría estar formulada por Murphy, establece que dicho objeto para descansar los pies y la mirada siempre se instala en dirección al cemento o el asfalto. El ejemplo más flagrante es el paseo de subida a O Castro. A la derecha se vería una suave ladera verde, a la izquierda, una impresionante panorámica de la ría. Pero...¿qué se vé sentándose en cualquiera de los bancos que flanquean el camino?: la carretera. Giratorio Otro ejemplo para filosofar es el banco de la Plaza de la Independencia, cuya humanización, por cierto, ha superado en tiempo a los hechos históricos que le dan nombre. Es decir, que gracias a los políticos se ha tardado más en acabar la obra que en despachar la guerra con las tropas francesas. Pero volvamos al banco que se planta frente al anticonstitucionalista héroe Morillo. El vigués vuelve a rascarse la cabeza. Aunque parezca que al diseñador se le fue la olla sacrificando la comodidad por la estética, el respaldo inacabado no es producto del escaso presupuesto. El hecho de que no todos los que consigan asiento tengan el mismo derecho a apoyar sus lumbares en él tiene la gran ventaja del libre albedrío de giro. Vista reversible.