Derrota francesa sin paliativos

REDACCIÓN VIGO

VIGO

M.MORALEJO

Miles de personas arrebataron el control del Casco Vello vigués a las tropas napoleónicas Un abarrotado Casco Vello en una jornada casi veraniega fue testigo un año más de la fuerza de la revuelta popular que permitió expulsar de la ciudad a las tropas francesas que la habían conquistado. El recuerdo de aquella batalla ocurrida hace casi dos siglos se convirtió en una fiesta participativa en las calles de un barrio histórico que ha sido peatonalizado en fechas recientes.

24 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Docenas de personas vestidas con trajes de época, numerosos puestos diseminados por el Casco Vello con productos de artesanía y gastronómicos junto con el cierre al tráfico de arterias como Policarpo Sanz, Carral o la Porta do Sol hicieron revivir a los asistentes a la jornada clave de la Festa da Reconquista. Quizás uno de los problemas fue precisamente el éxito de la convocatoria ya que el gentío limitaba la movilidad por sus calles. A media tarde las masas escuchaban enfervorizadas discursos nacionalistas en la Praza da Constitución. Tras las arengas un río de gente se dirigió a la Porta da Gamboa, defendida por un contigente francés. La puerta fue derribada y la tropa enemiga optó por retirarse ante el empuje del aguerrido ejército popular. Detrás de los milicianos y vestido a la usanza de entonces uno guardaba un parecido más que notable con Lois Castrillo y una cantinera del puesto de la A VV semejaba un antepasado de la concejala Belén Sío.