El acusado de arrollar a una vaca dice al juez que la res saltó sobre el coche

L. P. PONTEVEDRA

VIGO

Con un tono entre ininteligible y atropellado, Alfonso P.D. desmintió la versión de la Guardia Civil y aseguró ayer en los juzgados de A Parda que sobre las 20.00 del 16 de febrero del 2001 estacionó su furgoneta en el arcén de la N-120, cerca de Ponteareas. Instantes después observó como «una vaca saltaba sobre el capo» del vehículo. La acusación, ante la insólita afirmación, preguntó al imputado si estaba seguro de lo que decía, ya que «tengo entendido que son los caballos, y no las reses, los que dan saltos». Además, apuntó que la furgoneta no apareció estacionada, sino que «estaba en mitad de la carretera». El fiscal, que acusó a Alfonso P.D. de un delito contra la seguridad del tráfico y solicitó que le retiraran el carné durante dos años y medio, sostuvo que el alcohol consumido horas antes por el procesado menguó su capacidad visual, de tal manera que impidió que se percatara de la presencia del cuadrúpedo en mitad de la calzada. Y eso que, según los peritos, era una tarde clara y el accidente ocurrió en un tramo recto y llano. Los guardias civiles sostuvieron que debido al alcohol ingerido, el acusado perdió el equilibrio al bajar del automóvil y cayó al suelo. Destacaron que el procesado tenía el rostro congestionado, las pupilas dilatadas y su cuerpo, un movimiento oscilante. Cuando intentaron realizar las pruebas de alcoholemia, Alfonso P.D. fue incapaz de soplar. Después de varios intentos, el imputado, según el ministerio público, «intentó abandonar el lugar, manifestando que ni sopla, ni firma, ni hace nada, que se va a su casa porque le da la gana». Segundos después cambió de opinión y pidió perdón.