Las investigaciones de la Policía Local de Moaña habían concluido con la detención de nueve personas, seis de ellas vecinas de Moaña, dos de Cambados (una implicado en la Operación Nécora) y otra de San Sebastián. Todo empezó a raíz de una detención por robo. El detenido dio información sobre operaciones de venta de drogas de cierto calado. Los municipales realizaron las primeras investigaciones y, posteriormente, el juez autorizó la intervención del teléfono de dos matrimonios de Moaña. Benito Antonio P.F. (que cumplía pena de prisión, aunque dormía en su casa) y su mujer, María Yovanna R.C. vendían cocaína que adquirían en Cambados a Manuel A.F. y María Luisa V.F. y que escondían en agujeros que escavaban en el monte de A Fraga. El intermediario era Juan Carlos F. A., ayudado por su esposa, Belén M.M. Los agentes moañeses tuvieron constancia de que una persona de San Sebastián, Javier I.B., compró en una primera operación un kilo de cocaína. También de que Juan Carlos F.A. convenció a la mujer de Benito para traicionar a éste y hacerse con el control del negocio. De hecho, cuando Benito salio de la cárcel, introdujeron una bolsa de cocaína en la rueda de respuesto y avisaron luego a la policía local y la Guardia Civil. Así ingresó de nuevo en prisión. El día de la detención, Juan Carlos y su mujer acompañaron al vasco a Cambados para adquirir un kilo de cocaína a Manuel A.F. En el seguimiento participaron los municipales de Moaña, Cangas, Cambados y Pontevedra. Uno de los agentes, escondido, fue testigo de la operación, realizada en el atrio de una iglesia. Los traficantes fueron condenados a nueve años de prisión y a pagar cien millones de pesetas (601.012,10 euros) cada uno. Otro matrimonio, Jesús A. G. y Adriana G.A. fue condenado a seis meses de arresto.