ANÍBAL BARBÓN PERISCOPIO
12 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.SERÍA PORQUE ES CARNAVAL, pero el run-run en el Concello es que la movida policiaco-sindical fue más política que laboral. Los hilos que movieron a los actores de esta nueva revolución sindical tienen color e incluso nombres y apellidos, o eso aseguran algunos con la mano derecha sobre el estatuto de la función pública y la izquierda sobre el calendario en el que se marcan los puentes y los moscosos [Moscosos= dícese de los días libres que todo funcionario puede tomar cada año por asuntos propios sin justificar. Moscoso por cierto fue el ministro de Administraciones Públicas, de nombre Javier, que hizo de esta práctica ley]. Volviendo al tema, apuntan: 1) la sección de UGT tuvo en esta ocasión más dinero que nunca para sus movidas (para el mantenimiento de los dos burros que lucieron en el Entroido incluidos). 2) los dardos estaban tan bien dirigidos que cheiraba. 3) Los aludidos no paran de hablar pestes de los que se suponen movían los hilos, es más, en el caso del edil Xabier Toba si un día de esos se cruza con el que se supone guionista de la obra, cuando menos le afeita el pelo como él se acaba de rasurar la medio barba que luce habitualmente. LA CIG TAMBIÉN CUECE SAPOS, porque a la cúpula del sindicato nacionalista han vuelto a llegar las quejas del politburo del BNG en el Concello. Hablando en plata, están hartos de que Pepe Cabaleiro, líder de la CIG y de los funcionarios del Concello, dé tanta caña al alcalde y a Bloque en general. Y los nacionalistas están tan quemados que sin que se note han empezado a pedir renovación sindical. Y es que al final en el Concello no va a quedar ni el apuntador.