COMO UNA OLA

La Voz

VIGO

MIGUEL Á. RODRÍGUEZ PERSONAJE DEL AÑO

29 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Sin duda lo es. Jugó a ser el epicentro del terremoto y no dejó de menearse a sí mismo, a su partido y a la ciudad haciéndose notar o sin que se notase. Fue el muerto del entierro, estrella del baile y dios de todas las misas. Carlos González ha sido el personaje del 2001 por acción u omisión. No hubo proyecto en la ciudad que no le tuviera por padrino, ni polémica que no contase con su calculado patrocinio. Gobernó por encima del alcalde, a su lado y al margen. Como concejal de Cultura cosechó para sí mismo la siembra ajena del Museo de Arte Contemporáneo, el Museo del Mar o el Auditorio de Casa Mar. Hizo germinar el Are More por encima de todas las expectativas y de tanto soñar se despertó con una Casa das Palabras. Jugó a ser torero con Caixanova y Caixa Galicia hasta que Gayoso y Méndez se marcaron un «agarrado» al son de su flauta mágica. Se empecinó en hacer realidad su tranvía llamado deseo y no dudó en practicar la piromanía en la Travesía de Vigo, el parking de Urzáiz o el relleno del Areal sólo para demostrar sus habilidades como bombero. Príncipe ha ejercido en el 2001 como maestro de la polémica. Fue el virus y la medicina. Lo hizo en el Ayuntamiento con sus proyectos y contra los proyectos de los demás; lo repitió en su grupo municipal, donde las llamaradas todavía huelen a chamusquina; y hasta en su propio partido, en el que libra una soberana batalla contra su secretario general gallego y el secretario de Organización del Comité Federal. Si hay algo que jamás pueda sucederle a Carlos González es que pase desapercibido. Se alimenta de la adversidad. Disfrazó de éxito la marcha de Dolores Villarino y eligió el momento de máxima tensión en su grupo municipal para sugerir los cambios más drásticos. Presentó un programa electoral para las próximas elecciones municipales días después de que la jerarquía del PSOE le pidiese que no repita como candidato. Por apadrinar, hizo suya la recuperación del cuartel de Barreiro, la devolución de la ETEA, la creación de una oficina de Tráfico y, ahora, se presenta como la calma tras la falsa tempestad entre el Concello y su Puerto. ¿Alguien busca el personaje del año 2001? Sin duda éste lo es.