¿Por qué murieron Ana y Eva?

VIGO

El padre de las niñas, enviado a prisión incondicional por la jueza que instruye el caso, sigue hospitalizado en Pontevedra Eva y Ana descansan en paz mientras su padre, Víctor Bouzós, se atormenta en el pabellón de reclusos del hospital Provincial de Pontevedra y su madre, María Ángeles, vive sumida en la más profunda desolación. La muerte de las pequeñas muestra hasta qué punto los niños pueden llegar a ser víctimas de una situación de malos tratos y violencia en el hogar. Su vida es irrecuperable, pero en la Casa de Acogida de mujeres maltratadas de Vigo hay en estos momentos 13 niños que, al igual que Ana y Eva, tuvieron que huir con sus madres de las agresiones paternas. La ley empieza a ponerse de parte de las mujeres pero ¿quién protege a los niños?

01 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Víctor Bouzós permanece ingresado en el módulo de reclusos del Hospital Provincial de Pontevedra. Su pronóstico es reservado pero, quienes le han visto, aseguran que su imagen es la de un hombre terriblemente atormentado. María Ángeles vive sumida en la desolación desde hace ocho días. Se desvaneció en el entierro de su hija Eva, de dos años; y no pudo estar presente en el sepelio de su otra niña, Ana, de tres años de edad. La pareja mantenía una relación atormentada, a causa de los malos tratos y la violencia que María Angeles llegó a denunciar en ocho ocasiones. Atrás queda su estancia en la Casa de Acogida de mujeres maltratadas de Vigo y los intentos de rehacer su vida lejos del agresor, aunque nunca ocultó su temor a que Víctor cumpliera algún día sus amenazas, incluida la de que mataría a sus hijas si ella no le perdonaba por enésima vez y se olvidaba del papeleo de la separación. Esta amenaza la repitió el viernes 23 de noviembre, en una llamada de teléfono que, según una cuñada, hizo a la abuela cuando estaba huido. Responsables Lo que pasó a continuación es el ejemplo más duro de hasta que punto los hijos de una mujer maltratada pueden sufrir las consecuencias. Fuentes judiciales apuntaban esta semana la posibilidad de que la madre de las niñas pudiera pedir responsabilidad civil al Estado por una mala administración de justicia. Alegan que las niñas habían sido amenazadas, el padre había sido denunciado en ocho ocasiones por malos tratos, pero en ningún momento se dictaron medidas cautelares para impedir la aproximación del padre a las pequeñas.