La oposición municipal denunció la escasa coincidencia de los cálculos realizados por las empresas que se presentan la concurso, que rebajaron hasta límites increíbles el precio de la obra, y los de los técnicos de Seragua, que elevaron su importe muy por encima de lo que el mercado está dispuesto a aceptar. Como decía un concejal en la sesión, «es evidente que las empresas que realizaron bajas que podrían haber sido temerarias también pretenden ganar dinero con sus ofertas. ¿De haberse adjudicado por el precio de salida, cuál hubiera sido el beneficio total?». Pese a este panorama la oposición no hizo leña del árbol caído aunque si hurgó en la herida. José Manuel Figueroa, portavoz del PP, conjugó las felicitaciones al concejal de Obras con su apreciación de que «algo cheira mal neste concurso», sin mayores compromisos, y considerando «sorprendentes» bajas por encima del 30% del precio de salida. Motivos imaginables En tono nada misterioso Figueroa afirmó que «non sabemos os motivos da diferencia aínda que podemos intuilos». Dijo también que las empresas que no realizaron bajas elevadas están relacionadas con las últimas adjudicaciones; las otras, estima, son gallegas y conocen el terreno. Para Manuel Soto, el otro concejal de la oposición, ha sido «un erro político fundamental» dejar en manos de Seragua la elaboración de los proyectos, para concluir calificando el proceso de «bochornoso e dirixido». Desde el gobierno nadie respondió a las apreciaciones de la oposición. Únicamente, Lois Castrillo se felicitó de que se aprueben las adjudicaciones por unanimidad «pese ó cal nos critican». De las diez ofertas realizaron bajas por encima del 30% la que ganó junto con Crespo-Covsa, Tap-Ploder y FCC (un lote). El resto son Pérez S.L., Sánchez y Lago, Taboada y Ramos, Cciones Alea, Arias Hermanos y Necso.