Uno de los datos más significativos que desvela el padrón municipal vigués es el descenso de la población portuguesa que reside en la ciudad. Si en 1999 se contabilizaban 1.168 personas, en el 2000 sumaban 975, lo que supone un descenso de 193. Sólo otros dos países europeos han perdido representantes en Vigo, como sucede con Portugal. Se trata de Irlanda, que pasa de tener 21 empadronados a seis, y Austria, que pierde sólo uno, quedando con siete súbditos. Por sectores, una parte de la población extranjera, sobre todo de países africanos, se dedica al comercio y más en concreto al ambulante. Otra parte se distribuye entre enseñanza, tanto profesores como estudiantes, y sanidad. Servicio doméstico, hostelería, pesca y construcción constituyen ámbitos menos significativos y, ya a la cola, figuran los sectores de alimentación y metal. La tramitación de permisos de trabajo y residencia son los mayores problemas a los que se enfrentan.