M. SÍO DOPESO CLICK AQUÍ
08 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Estar arriba es lo que tiene. Se está muy bien hasta que toca empezar a bajar. Durante dos años de gestión municipal, el BNG ha cambiado la beligerancia de cuando era oposición por la condescendencia. Se ha mostrado negociador y ha estrechado manos hostiles simplemente por estar arriba. Pero guardar las formas no ha dado el resultado esperado. Los electores del 21-O han dejado claro que ese que gobierna buscando la complacencia y baja la voz para no herir sensibilidades ya no es su BNG. También la ejecutiva del partido ha caído en la cuenta de que por ahí no hay nada que hacer y apela al espíritu genuinamente nacionalista de su militancia para volver a ser celtas sin filtro. En ese regreso al futuro no deberá haber más concesiones: «el achantar se va a acabar». El Bloque quiere recuperar lo perdido desandando lo andado, a pesar de que en esa cruzada puede poner en peligro la estabilidad de su gobierno en Vigo. El reto es difícil, pero el poder lo puede todo.