Gordo, pedrea y reintegro

VIGO

M. MORALEJO

La noche electoral en Vigo llevó fiesta a la sede del PP, celebración sin líderes a la del PSOE y desilusión en el BNG Si el resultado de las elecciones fuese comparable al de un sorteo de lotería de Navidad, después de un recorrido por las sedes de los tres principales partidos durante la noche del domingo, podría decirse que el ambiente en el PP era como si les hubiese «caído» el gordo; en la del PSOE, la pedrea; y en el BNG, el reintegro. Los candidatos estuvieron arropados en todo momento por la militancia, siempre fiel y al pie del cañón, para lo bueno y para lo malo. Cantaron el «alirón» en el NH con el PP, ahogaron penas en la barra del Estrella Galicia con el BNG, y brindaron con Villarino a través de la televisión en el PSOE. Eso es amor.

22 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

El hotel NH Palacio de Vigo vivió durante toda la noche un trasiego de líderes y militantes del PP. La gran pantalla conectada a la Televisión de Galicia acaparaba casi tanto la atención de los presentes como los canapés sobre las mesas. Para cuando el conselleiro Xaime Pita compareció para dar los resultados con el 75% del escrutinio, sobre los manteles no quedaban más que los palillos. Pero a nadie le importó. Una gran ovación se hizo dueña del salón en el Egerique, Figueroa o Corina saboreaban su noche más dulce. Susto en el NH Sólo un pequeño percance. La veterana militante Marina Tomé tuvo que ser atendida en un servicio de urgencias, tras sufrir un traspiés en las escaleras. Fue un labio roto y todo se quedó en un susto. Cosas del destino, a las doce de la noche, el candidato 21, Angel Latas, cumplía 22 años. Salir elegido hubiera sido un buen regalo de cumpleaños. No pudo ser, el joven candidato estaba demasiado lejos de los puestos de cabeza. Pero se llevó un entonado Cumpleaños feliz cantado a capella por sus compañeros de partido. A pocos metros de allí, en la sede del PSOE, los militantes celebraban su recuperación en las urnas sin ningún líder-candidato al que dar una palmadita en la espalda. Villarino se fue al cuartel general de Santiago, para vivir la emoción de la noche al lado de Touriño, y dejó a su militancia sola en casa. Pero no importó, porque allí estaba la concejala de Fiestas, Isaura Abelairas, enviada especial para animar la velada. Y en el vértice del triángulo de la noche, la sede el BNG se volvió más gris que nunca. No hacía falta ninguna rueda de prensa, ni declaraciones de ningún líder, el rostro desencajado de Olaia Fernández lo decía todo. La candidata número tres por Pontevedra era la viva imagen de la desilusión. A su lado, Bautista Álvarez, conscientemente inconsciente, quitaba hierro al asunto y apuntaba a Bin Laden como responsable subsidiario. Cerveza sin estrellas La noche del domingo, la cervecería donde el BNG celebra sus victorias apenas tenía estrellas, aunque el nacionalismo gallego sonó con más fuerza que nunca. Al son de una gaita y puño en alto, la militancia imploraba, «esperta dos teus soños, fogar de Breogán». Y los ojos de Ana Gandón se llenaron de lágrimas, mientras el alcalde Castrillo componía el gesto. Los tertulianos de la televisión adormecían al personal con sus últimas valoraciones. En la calle, seguía lloviendo.