ANDERSON, INTELIGENCIA ARTIFICIAL

La Voz

VIGO

ROBERTO RELOVA QUINTERO CRÍTICA

11 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

La pasada noche el Centro Cultural Caixanova volvió a vivir una intensa y espectacular velada con una de las mejores sopranos del mundo. Anderson pertenece ya a la colección de los grandes mitos de la voz, su prodigiosa técnica, su potencia y un hermoso color, contribuyen a esculpir la imagen de un ser casi perfecto. Pero no se asusten por el título de esta visión. La cantante coloca y emite de forma tan precisa, tan perfecta, que por momentos roza la dimensión de un ser artificial, pero gracias al Destino es una mujer de carne y hueso, hermosa, con muchos sentimientos (dedicó la segunda parte del concierto con autores americanos a las victimas atentado del 11 de septiembre en Nueva York) y canta como los seres humanos un tanto angelicales. La soprano cantaba por segunda vez a Vigo. En aquella primera noche el público se rindió ante la espectacular voz y no es de extrañar que desease volver al escenario de Caixanova. El miércoles volvió a ocurrir, ya en el plano del recital intimista, con un brillantísimo pianista, Jeff Cohen, musical, comunicativo y todo un genio de la expresión en cada género que interpretaba siempre en poderosa comunión con la soprano. Scarlatti y Cesti inauguraban el concierto. Anderson desplegó una voz hermosa, controlada en los pianos, frases sobrecogedoras, inquietantes momentos de interpretación melancólica que se reflejaba en los dilatados tiempos. El aria de Gounod fue el encuentro con la gran ópera francesa y con toda la espectacularidad de la voz de la soprano americana: agilidad, coloratura, perfección y dominio absoluto de la voz: impresionante final. Personalmente agradecí que en la segunda parte cantase autores americanos, es toda una especialista en este repertorio muy poco conocido en concierto. Foster, Copland, Barber y Bernstein fueron protagonistas de lujo en la prodigiosa voz de Anderson que cantó emocionadísima y muy divertida todas las canciones. Memorables las de Barber, pero el gran broche de oro fue Bernstein con su espléndida Candide, pocas veces en nuestras vidas de mortales podremos escuchar a una soprano que domine esta aria imposible. Roberto Relova es director del Conservatorio Superior de Vigo.