ESPERANZA

La Voz

VIGO

CARLOS PUNZÓN CONTRAPUNTO

27 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Estado de ánimo en el cual se presenta como posible lo que deseamos. Eso es la esperanza, la que los vigueses han depositado una y otra vez en sus representantes para que éstos consiguiesen que la ciudad contase con las infraestructuras que necesita el grupo humano que hace de Vigo la ciudad más poblada de Galicia. Han pasado más de dos lustros desde que se comenzó a hablar del segundo cinturón de circunvalación y el centro sigue siendo paso obligado en muchos trayectos. El volumen de pasajeros de Peinador ha dejado pequeños los planes a largo plazo para el aeropuerto vigués, que este año alcanzará los 800.000 usuarios. Las demandas para lograr un mejor AVE hasta Vigo se proclaman desde A Coruña hasta Portugal, pese a lo que la ciudad será la más alejada de Madrid en tiempo con la alta velocidad. Y mientras tanto la autovía Vigo-O Porriño sigue sumando cruces en su tortuosa historia, que le ha llevado a ser la quinta más peligrosa de Europa. Sólo con una inquebrantable esperanza se llega a lograr que a pesar de ese oscuro panorama, Vigo siga creciendo, siga sumando y siga liderando un área metropolitana, la primera de Galicia, que da cobijo a más de medio millón de personas, entre ellos también a los que no han sabido hasta ahora presentar proyectos tan claros como para no poder ser rechazados, por ejemplo en Madrid, y reclamar y conseguir otros tan necesarios que no necesitarían ni explicación. Pero aún queda esperanza. Cuando por fin lleguen las infraestructuras, el empuje será todavía mayor.