El tercer intento consecutivo

La Voz

VIGO

21 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Carlos Príncipe es una persona que conoce a la perfección el Concello vigués. Llegó a la corporación local en 1983, de la mano de Manuel Soto, y lo fue casi todo con su mentor político. En los ocho años que mediaron hasta 1991 ocupó diversas concejalías (Hacienda, Cultura, Urbanismo, etcétera) y su poder no era ni mucho menos despreciable. En paralelo fue también diputado autonómico y vicesecretario general del PSdeG-PSOE. Las fuertes enemistades que se grangeó Soto en su dilatada etapa de alcalde (1979-1991) le brindaron a Príncipe el acceso al puesto. Los dos concejales que Esquerda Galega obtuvo ese año tenían la llave de la alcaldía, que ofrecieron al PSOE si Soto se marchaba. Tras unas oscuras negociaciones su demanda fue atendida y era elegido Príncipe con los 11 votos socialistas, los dos de EG y el único del BNG (Castrillo). Príncipe tocó en estos cuatro años la cumbre de su poder, que aprovechó para hacerse con las riendas del partido provocando las iras de Soto. Pero no obtuvo el mismo éxito en sus comparecencias electorales municipales. En 1995 el PSOE bajó a ocho concejales (4 el BNG y 15 el PP) que fueron siete en 1999, tras las que debió aupar a Castrillo al sillón municipal. Dos circunstancias marcaron las sucesivas derrotas. En 1995 el conflicto de Guixar, que generó otraa lista independiente que sumar a la de Agustín Arca, y en 1999 la de Manuel Soto. En el 2003 espera reunir los votos perdidos en la confianza de que Soto perderá la mayor parte de sus apoyos. En los últimos años mantuvo su acta de senador sin mayores problemas.