Los británicos son célebres por su puntualidad. Así, existe una expresión popular que hace referencia a la puntualidad inglesa, que es la que se da cuando algo sucede exactamente en el momento previsto. Pero para ganarse esa fama de puntuales, los ingleses han tenido que llegar en hora a muchas citas, y eso sólo se consigue corriendo. Es una escena típica inglesa la de ver a un gentleman echando una carrerita para coger el autobús, o para cruzar la calle antes de que el semáforo se ponga en rojo. Vigo Street no es una calle ajena a estas pequeñas correrías cotidianas. Por sus aceras compiten cada día decenas de ingleses que pugnan por llegar primero al banco del parque. Una vez logrado este objetivo, el británico común se acomoda en el asiento, abre el maletín y saca un sandwich de bacon, o de lechuga con atún, que previamente ha comprado en el supermercado de la esquina... En ~Londres aún no conocen las bondades dieta mediterránea.