Algunos profesionales de la ciudad consideran que no se está respetando la ley sobre accesibilidad «Como decía Pedrayo, Vigo es a pesar de la cuesta, y eso demuestra una gran voluntad de ser», asegura un arquitecto para explicar las dificultades que motivan gran parte de las barreras arquitectónicas. Sus compañeros de profesión coinciden con él: la ciudad no está adaptada y se podría hacer más para facilitar el tránsito de los discapacitados, pero la orografía del terreno es la mayoría de las veces insalvable. Aseguran que la clave para adaptar la ciudad es la inversión pública y la concienciación social.
18 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.El factor fundamental es, como casi siempre, el dinero. La orografía de Vigo limita la capacidad de acción de los arquitectos de la ciudad: «Las cuestas ya nadie las puede quitar, pero siempre hay opciones de mejora», explica uno de los profesionales de la arquitectura con los que contactó La Voz. Francisco Castro: «La Administración tiene que intervenir inmediatamente», apunta tajante este arquitecto vigués. En su opinión, los mayores problemas se dan en «las vías de comunicación vertical». «Es fundamental mejorar los accesos a edificios oficiales y adecuar muchos bloques de viviendas privados», argumenta. Para Castro, gran parte de las barreras pueden salvarse con sistemas mecánicos: «Hoy en día hay tecnologías que permiten llevar las sillas con una guía, porque las pendientes de Vigo superan lo admisible». Cesáreo Estevez. «Con la ley actual se puede conseguir mucho, lo que ocurre es que luego las Administraciones no la aplican». Estevez cree que la solución pasa por seguir la legislación. Señala además como problema preocupante la falta de conciencia social: «Hay aparcamientos reservados para discapacitados y aceras con rampas, pero luego llegan los ciudadanos y aparcan sus coches en los accesos. Así, lo que se hace no sirve para nada. En todo caso, este arquitecto considera que «en Vigo falta mucho por hacer». Nieves García Soto. «La legislación sobre barreras arquitectónicas sólo se aplica al 30%», explica Nieves García, viuda de un prestigioso arquitecto vigués que sufrió las incomodidades derivadas de utilizar una silla de ruedas. «Es un problema de conciencia -coincide Nieves García. Si la legislación se aplicase como es, la mejora sería indiscutible». García Soto asegura que las mayores trabas se dan «en los accesos a locales, como ocurre en el teatro, que es casi imposible entrar en una silla de ruedas». José Manuel Goy. «El problema de Vigo es la propia ciudad». Para este arquitecto vigués, las condiciones topográficas limitan las posibilidades de mejora. «La clave al final es el dinero. Adaptar una urbe como esta es costosísimo, pero esto no es un problema de Vigo, sino de todo el mundo». María Leboeiro. «El decreto de accesibilidad es de muy difícil cumplimiento», apunta esta arquitecta. «La ciudad sólo se adaptó a la topografía de Vigo, sin más consideraciones, y lo que se construyó entonces es casi imposible cambiarlo ahora», argumenta. Las mayores complicaciones pueden darse en zonas como Candean, Cabral, Bembibre y los barrios del extrarradio. «La zona cercana a la costa es más mejorable. Aunque lo que es inexcusable es adaptar las aceras; para eso da igual la pendiente», añade. Como soluciones, propone sistemas mecánicos como los utilizados en ciudades como Cuenca y Toledo.