EN DIRECTO Raimundo Amador llenó Castrelos a pesar de la amenaza de lluvia
08 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Once de la noche y comienza la fiesta. Raimundo Amador apareció con toda su prole en el escenario. Y con su copita en la mano, para no romper la tradición. El sevillano hablaba entre tema y tema, y el publico ya se había trasladado al sur, con ese calorcito y ese buen hacer. Y que conste que la noche no estaba muy calurosa, pero este okupa del corazón consiguió lo que ningún otro artista de los presentes en el programa de fiestas había conseguido este año: llenar el auditorio de Castrelos. Muchas palmas y mucha guitarra española para levantar, incluso, a los que observaban atentos desde las gradas. Ni el mismo Emilio Pérez Touriño consiguió resistirse a tal tentación. El número uno del socialismo gallego apareció muy puntual al concierto, franqueado, eso si, por la incombustible Isaura Abelairas, que demostró que la política no está reñida con la diversión. A lo largo del concierto, hubo sorpresas. Su hija deleitó a los presentes con el tema Camarón, y su hijo se hizo con la caja flamenca. Luego Paquito le dió, y bien, a la guitarra española, y más tarde Joaquinito, enseñó al público cómo se toca la bateria (que, por cierto, algunos podían ir aprendiendo). «Vamoï a tocá un temita» Era el comienzo de cada cada canción. El público estuvo con Raimundo durante todo el concierto, y le permitió sin rechistar afinar sus guitarras, darle unos sorbitos a su copichuela y limarse las uñas. «Eï que sino la guitarrita no suena bien», decía con ese arte que sólo se encuentra en Sevilla. Que maravilla de concierto. Raimundo okupó y dió gustito pá las orejas a todos los presentes que vieron pasar la vida con un poco más de alegría. Y después de tanto arsa, la Vargas Blues Band puso el toque yanqui a la noche. Javier Vargas no se quedó atrás demostrando, una vez más, que es uno de los mejores guitarristas nacionales y que su fama se la ha ganado a pulso.