La masiva afluencia de conductores a las playas obliga a la concejalía de Tráfico a reforzar la actuación de la policía local. El plan estival incluye, según Xoaquín de Acosta, el refuerzo de las zonas con más agentes de lo habitual, la reforma en la gestión semafórica y la vigilancia del aparcamiento indiscriminado. Es precisamente este último una de las mayores preocupaciones de los responsables municipales. De hecho, el descontrol de los estacionamientos llega incluso a impedir la circulación del transporte público en algunas zonas. En otros casos, como en la carretera que va de O Vao a Canido, los vehículos ocupan el espacio destinado a los peatones lo que les obliga a caminar por la carretera. En zonas de accesos estrechos, como los que presentan las playas de Saiáns y O Portiño, la cuestión es controlar que los coches no impidan la entrada a los vehículos de urgencias, sobre todo a las ambulancias. Para controlar este tipo de detalles se incrementa el servicio de grúa en estas zonas. La necesidad de vigilar de cerca el tráfico en los accesos a las playas viguesas para evitar los atascos ha sido reivindicada recientemente por la oposición municipal del PP. Este grupo político advertía que las medidas adoptadas por el gobierno municipal no son suficientes para ofrecer una circulación fluida y reclamaba un mayor control del litoral en los meses de verano.