El Bloque no ha logrado implicar al PSOE en la gestión urbanística

VIGO

Sin el frecuente respaldo del PP, el urbanismo en Vigo estaría al borde del colapso Lois Castrillo y Xabier Toba han adoptado cuatro decisiones claves en urbanismo. A saber: elección de Xabier Rivas como gerente; retirada del avance de nuevo plan general elaborado en la etapa de Manuel Pérez; un acuerdo con Cuiña para reiniciar el proceso y asunción por los nacionalistas de esta concejalía. Ninguna de las cuatro contó con el apoyo del PSOE. Ante este panorama lo que ocurre a diario en la Gerencia de Urbanismo estaba cantado: el PSOE vota en contra o se abstiene, con lo que los asuntos salen sólo si quiere el PP. Hasta ahora quería pero con Chema Figueroa las cosas son de otra manera.

02 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Lois Castrillo y Carlos Príncipe mantuvieron un duro pulso entre los meses de julio y septiembre de 1999. El recién elegido alcalde consideraba vital que el grupo mayoritario del gobierno gestionara el área de Urbanismo. Los socialistas mantenían lo contrario para equilibrar un equipo en el que ambos partidos tenían casi la misma fuerza. Después de tres meses de tensiones la solución fue salomónica: Planeamento Urbanístico para Xabier Toba (BNG) y Xestión Urbanística quedó en manos de Dolores Villarino (PSOE). El forzado acuerdo se mantuvo nominalmente durante ocho meses, aunque Villarino si acaso picoteaba en un departamento de facto en manos del Bloque. En junio del 2000, por sorpresa, presentó la dimisión. Si hasta entonces el PSOE no era ni mucho menos corresponsable de este área a partir de entonces no ha dejado de enseñar los dientes al alcalde. Inseguridad La política socialista ha conseguido agrietar el poder del BNG en el Concello. Nunca está claro si los asuntos que van al consello de la Gerencia de Urbanismo van a salir adelante. Frecuentemente el PSOE se abstiene o vota en contra, con lo que todo depende de lo que haga el PP. Esta situación llegó al clímax con las licencias de Carrefour y el hotel Sensat. PSOE y PP dilataron la decisión y tras varios meses de espera el alcalde acabó por retomar las competencias que le concede la ley y otorgar personalmente las licencias. Las cosas iban más o menos tirando hasta que Juan Corral fue forzado por su partido a retirarse del Concello. Chema Figueroa ha imprimido un nuevo estilo que implica situar al PP en la oposición en todo el Concello, urbanismo incluido. Después de varios avisos, días atrás los populares votaron en contra de la aprobación del plan parcial Recaré y del estudio de detalle Agarimo, el primero la puerta para construir un gran centro comercial. El envite de Figueroa obligó a los socialistas a recolocarse. Una vez más, Carlos Príncipe desautorizó a sus compañeros de la Gerencia y en pleno el conjunto del gobierno aprobó ambos asuntos. Sin embargo, las tensiones entre ambos socios hacen dudar que la redacción del nuevo plan general pueda avanzar con la urgencia que la ciudad precisa. Aunque en ese asunto, a diferencia de otros, el PP y el BNG parecen caminar firmemente unidos por el pacto Castrillo-Cuiña.