Los concejales nacionalistas no ocultaban ayer su alborozo por la puesta en marcha de una iniciativa urbanística de gran calado, aunque para su ejecución tendrá que pasar algún tiempo y sortear numerosos obstáculos político-técnicos. El Concello ayer se limitó a autorizar su desarrollo y, pese a que no es preceptivo, decidió someterla a exposición pública para pulsar la opinión social. Entre los responsables urbanísticos se da por seguro que la zona que se pretende urbanizar tiene un indudable atractivo para los vigueses, por su proximidad a Samil y a las playas de Alcabre, servicios culturales como el Museo del Mar y con la posibilidad de vivir dentro del casco urbano en una casa con parcela propia teniendo en las inmediaciones la primera circunvalación. Ambos planes pueden contribuir a cambiar esta zona del municipio junto con otros ya en marcha como la urbanización Sensat, Santa Baia o las torres construidas en Bouzas. Será sin duda un contraste con la prevista en Navia para 4.500 viviendas en bloques elevados.