CARLOS PUNZÓN CONTRAPUNTO
01 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Los vigueses estiman que su potencial industrial es uno de los principales valores de la ciudad. Están también mayoritariamente de acuerdo en que la clase política que los representa no está a la altura que Vigo se merece. Pero, ¿y la clase sindical? ¿Está defendiendo con acierto ese potencial industrial frente a una mimética conversión globalizadora hacia el ocio y los servicios? ¿Está propiciando una verdadera unidad sindical en la ciudad con la que ayudar a resolver conflictos enquistados como el de Álvarez? ¿Sabe qué hacer, hacia dónde tirar? El 1 de Mayo es una buena fecha para volver a reclamar empleo estable, seguridad en el trabajo y un digno sistema de pensiones, pero también para reflexionar, para buscar fórmulas con las que enraizar el sindicalismo, sin partidismos, sin subvenciones, con personalidad.