El sistema educativo alemán prima la formación de los alumnos tanto en el ámbito académico como en el empresarial. Los centros germanos son punteros en trabajo en piedra, a pesar de que Alemania no produce este material. La ventaja es que apuestan por la educación ligada a la empresa y Amador Ordóñez, del Instituto Ribeira do Louro, señala que debemos «aprender mucho de estos centros». Se trata de un factor muy importante porque obliga a los centros a renovarse constantemente en las técnicas «igual que las empresas». El sistema se denomina dual, durante los años de formación los alumnos asisten a clase tres días por semana y los otros dos realizan prácticas en empresas del sector. Alemania posee tecnología de última generación y es el uno de los países que más granito importa. Cubiertas de fachadas, pavimentos y productos acabados que alcanzan gran valor en el mercado son la oferta de sus fábricas. El alto poder adquisitivo de la población hace también posible que el sector se desarrolle.