César Portela conoce muy bien Vigo, una ciudad un tanto caótica, desde el punto de vista urbanístico aunque, según afirma el arquitecto, «entre la especulación y el tráfico ¿qué ciudad no acaba siendo un caos urbanístico?». -¿Usted que haría en el Casco Vello de Vigo? -Bueno, ya hay un plan especial y creo que responde a las necesidades. ¿Qué haría yo? Pues primero, conservar la población que hay y poblarlo más porque lo que conserva la personalidad de una ciudad son sus habitantes. En segundo lugar, intentaría rehabilitarlo e impedir que se hicieran disparates. El problema es que no somos conscientes de lo que tenemos. Vivir en el Casco Vello de Vigo a un paso del mar es un verdadero lujo. Hay que saber valorar las cosas, eso también es cultura ¿no? -¿Es partidario de restaurar edificios o de hacer construcciones nuevas? -No, no, yo en el Casco Vello soy partidario de conservar la estructura del casco y reformar los edificios. Claro, hay algunos muy viejos, incluso que no tienen servicios, pero eso se puede solucionar sin necesidad de destruir. -Por lo general, los arquitectos famosos no se meten en reformas, prefieren proyectar edificios nuevos... -No, no piense. El patrimonio es algo muy importante para las ciudades, pero yo siempre digo que con el patrimonio hay que ser respetuoso pero no servil, porque hay cosas que son inservibles y hay que cambiarlas. -Hablemos del Palacio de Congresos de Vigo, el más caro de Galicia y el más ambicioso... -Realmente es ambicioso, no tanto por el coste, sino por el volumen que alberga. Por ahí se están haciendo palacios de Congresos con presupuestos por encima de los 300.000 pesetas metro cuadrado, y aquí andaríamos en las 250.000. Parece mucho pero para ese tipo de edificios que tiene unas estructuras especiales, no es caro. -Sabemos cómo va a ser el edificio por fuera, pero ¿Cómo va a ser el gran auditorio por dentro? -Por dentro, será un espacio fantástico. Está inspirado un poco en el Teatro de la Opera, allí el público mismo formaba parte de la represantanción. Es un espacio emblemático, cómodo, tiene que funcionar muy bien, oirse muy bien. Será un espacio en el que todo el mundo se sienta protagonista. -El proyecto ganador es resultado de una Unión temporal de Empresas. ¿Es habitual en usted trabajar con colaboradores? -Sí, yo siempre trabajo con mucha gente. No sólo yo, todos, lo que pasa es que otros no lo dicen. A mí me parece ridículo decir que este proyecto es mío. No conozco ningún proyecto del mundo hecho por un sólo arquitecto. Como poco tienen colaboradores, delineantes, maestros de obras... En el Palacio de Congresos trabajamos diez o doce arquitectos, algunos muy conocidos, y eso es muy importante porque formar un equipo siempre es bueno, hay un proceso crítico, de debate de opiniones. Además todo el que trabaja en una obra merece ser citado.