La Semana Santa de Cerviño

La Voz

VIGO

Cangas celebra la escenificación de la Pasión con las figuras articuladas del autor del Cruceiro do Hío La Semana Santa de Cangas, probablemente la más singular de la provincia de Pontevedra, ofrece la posibilidad de ver en la calle una amplia muestra de la actividad artística de Ignacio Cerviño, el autor del Cruceiro do Hío. El jueves sale la procesión de la Última Cena, obra del escultor de Augasantas. A las nueve de la mañana del viernes se celebra el «Encuentro» o «Procesión dos Carallotes», una escenificación de la Pasión en la que intervien muchas de las imágenes talladas por Cerviño. Por la tarde tiene lugar el Descendimiento y la procesión del la Urna. Por la noche, la del Silencio.

11 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

J.SANTOS CANGAS La Cofradía de la Misericordia encargó a Ignacio Cerviño a finales del siglo XIX la renovación de las imágenes que, tradicionalmente, salían en procesión en la Semana Santa canguesa. El escultor se rodeó de carpinteros y ebanistas del pueblo, que trabajaron por amor al arte, y creó las actuales figuras articuladas: el Cristo del Descendimiento; el Nazareno, que con el Cireneo y el centurión forman el paso de las Caídas; la Mesa de los Apóstoles; las Marías, San Juan, la Verónica y la Magdalena. La Última Cena La aparatosa Mesa de los Apóstoles sale el día de Jueves Santo, en la procesión de la Última Cena. Son figuras de vestir sentadas a una mesa en la que los camareros colocaron mantel, cubertería, copas, ensaladeras, las tortas de pan, las redomas de vino y el cordero pascual. El Ecce Homo y la Dolorosa salen tambien en esta procesión. El viernes, de mañana, a partir de las 9, se celebra el Encuentro, la representación del Calvario en las calles del pueblo y, a la vez, una exposición en movimiento de las tallas de Cerviño. Popularmente se conoció esta celebración como la Procesión dos carallotes. El origen del nombre hace referencia a dos de las figuras que no talló el maestro Cerviño: Francisquiño da ferramenta, el que porta clavos y martillo para crucificar a Jesús; y Carnacedo, el trompetero. El padre Eduardo Mallo se encarga este año de describir la subida al Calvario.