El sol respetó al Cristo de la borriquilla

REDACCIÓN VIGO

VIGO

ÓSCAR VÁZQUEZ

Cerca de veinte mil personas participaron en Vigo en la primera gran procesión de la Semana Santa Con una participación récord de 20.000 personas, Vigo celebró la primera de las tres procesiones de Semana Santa. El sol respetó al Cristo de la borriquilla, que paseó escoltado por la Cofradía de Nuestro Padre Jesús del Silencio. La de Ramos es una fiesta de niños, pero ayer también hubo mensajes para adultos: el padre Seijo pidió a Vigo que actúe sin lujuria, codicia y orgullo; y el cofrade presidente lanzó un directo SOS: «O se apunta más gente a la Cofradía, o será imposible recuperar el esplendor de la Semana Santa», sentenció.

08 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Pocos políticos en las primeras filas de la procesión. Los concejales populares José Manuel Figueroa y Marisa González Outón fueron los únicos que se dejaron ver con sus respectivas palmas por detrás de la imagen del Cristo de la borriquilla. No estuvieron representados los grupos municipales socialista o del Bloque Nacionalista Galego. Antonio Reguera, el presidente de la Cofradía que organiza la Semana Santa, que ya había criticado en los días previos el «escaso apoyo» del Concello a los actos de la Semana Santa, no desaprovechó una masiva audiencia como la de ayer. En cuanto tomó el micrófono en la Porta do Sol, advirtió que Nuestro Padre Jesús del Silencio «necesita nuevos cofrades -ahora tiene 270, entre los cuales hay ya 15 mujeres- para recuperar las celebraciones religiosas tradicionales en la ciudad». En el mismo lugar, el padre Manuel Seijo bendijo los Ramos y después impartió las indulgencias a los niños en Santiago el Mayor. Ayer suplió al obispo, Diéguez Reboredo, quien ofició los actos litúrgicos en Tui. Monseñor Diéguez presidirá en Vigo las procesiones del Jueves y Viernes Santo. Durante las bendiciones, el párroco definió la vocación de la ciudad como «un faro que ilumina desde Galicia la fe de muchos lugares del mundo». Pero a renglón seguido recordó pecados capitales como la lujuria, la codicia o el orgullo para señalarlos como las actitudes «que Vigo debe evitar». Pese a la muchedumbre congregada en torno a la Porta do Sol y las calle del Príncipe y Policarpo Sanz, la policía local no registró incidencias de importancia durante la procesión. A partir de las once y media de la mañana, el tráfico permaneció cortado desde el paseo de Alfonso XII hasta la calle Colón, y a partir de las 12.30 se prohibió la circulación en García Barbón, hasta la iglesia de Santiago el Mayor, donde se ofició la misa que puso fin a las celebraciones litúrgicas.