Capercaille presentará mañana en Vigo un nuevo trabajo en el que vuelve a la música de raíz
04 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Desde sus inicios, Capercaille se ha caracterizado por dar un aire nuevo a la música tradicional envolviéndola de un halo contemporáneo. Sin embargo, en su nueva entrega, los escoceses han decidido volver a beber de las fuentes ancestrales de la música de su tierra. Nádurra, que en lengua gaélica significa naturalmente, es el último disco de la banda formada por Karen Matheson (voz); Manus Lunny (bouzouki y guitarra); Charlie McKerron (violines); Donald Shaw (teclado y acordeón); Mike McGoldrick (gaita); Che Beresford (batería); David Robertson (percusión) y Ewen Vernal (bajo). Las canciones han sido grabadas con bases acústicas, pero manteniendo el ya típico sonido vibrante. Al menos seis de las piezas corresponden a la tradición musical y lingüística de las High Lands, encontrándose con su historia y dejando algo de lado las fusiones con otras sonoridades. En su obra, la absorción de influencias de otras culturas y etnias junto a melodías con más de 400 años de antigüedad logran que desaparezcan las fronteras de la World music. La voz de Karen Matheson sigue siendo una de las bazas fundamentales del carismático grupo plagado de grandes instrumentistas. Ella ha sido comparada con Sinead O''Connor y con Enya, y hasta el propio Sean Connery la piropeó definiéndola como «alguien que tiene una garganta seguramente tocada por Dios», pero la artista, que aprendió y heredó de su abuela un tono puro y emotivo- no necesita comparativos.