El edificio sufrió varios incendios tras la muerte

La Voz

VIGO

Pero la muerte de Patricia, una chica menuda que no medía más de 160 centímetros, no pasó desapercibida para los vecinos. Y mucho menos para su amante, que tuvo que desaparecer para poder sobrevivir. Los comerciantes de la calle percibieron un olor a putrefacción que salía del edificio. Tras diversas protestas, el servicio municipal de limpieza realizó algunas inspecciones pero no detectó nada anormal. El olor nauseabundo era cada vez más evidente y se hizo insufrible en verano. Entre el hampa viguesa se rumoreaba que dentro de la casa había uno o dos esqueletos. Otros decían que había aparecido una cabeza y, en otros casos, que un portugués había muerto en el portal por una sobredosis. Tras el crimen, el edificio sufrió varios incendios sin esclarecer. El inmueble ya había sido pasto de las llamas años atrás. Al año siguiente, Ricardo R.I. fue ingresado en la prisión de A Lama acusado de acuchillar a su amigo. Nadie lo relacionó con la muerte de su compañera sentimental.