La empresa chocolatera de Vigo envió a la fábrica de chocolates Trapa, en la provincia de Palencia, un cargamento de mercancía por valor de varios millones de pesetas. Sin embargo este producto no se cobró porque según el gerente de la empresa eran «muestras gratuitas» para que la empresa palentina estudiase su comercialización. Al fiscal le sorprendió en el juicio que, estando la empresa de Vigo en una situación delicada, se mandasen gratis a otra empresa tal volumen de muestras. A juicio de la acusación particular esto pone de manifiesto la connivencia que existía entre unos y otros. El gerente de Berbury España, Fernando Usabiaga, reconoció que entre el gerente de Chocogalicia, Antonio Isla y él existía una gran amistad ya que antes de entrar en Chocogalicia, Antonio Isla trabajaba con él. Tras su salida de la firma chocolatera viguesa, Isla volvió a Berbury, aunque en la actualidad ya no está en esta empresa. Isla se quejó durante el juicio que la empresa de chocolates de Vigo sólo disponía de una línea de descuento de cinco millones de pesetas con Caixanova y esta línea fue posteriormente suprimida, por eso tuvo que recurrir a sus amigos de Berbury España.