El área de Urbanismo es la más importante en cualquier Concello y desde luego en el caso de Vigo. Precisamente en este departamento clave las tensiones entre nacionalistas y socialistas afloran con mayor frecuencia. En principio bloquearon el pacto de gobierno entre BNG y PSOE y hace ocho meses Lola Villarino renunciaba a la parcela de Gestión Urbanística dejando toda la concejalía a disposición del Bloque. El PSOE mantiene una actitud distante, y casi se podría decir que opuesta, con relación al futuro Plan General. En los últimos meses sugirió en diversas ocasiones a sus socios de gobierno que se rescatara el avance de PGOU elaborado por un equipo técnico de Valladolid por encargo del anterior alcalde, Manuel Pérez. Los nacionalistas lo rechazaron tajantemente, por lo que los socialistas pidieron hace quince días que constara en el acta de la comisión de gobierno. La evidencia de esta división provocó el enfado de Cuiña, quien en una reciente visita a Vigo pidió «responsabilidade» a todos los grupos políticos. En cualquier caso, el escepticismo del PSOE con relación al futuro plan general era de dominio público. Resultó evidente cuando ningún concejal de este partido acudió a la firma del convenio con Cuiña, lo que originó todo tipo de especulaciones.