DOCUMENTACIÓN
19 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Impulso inicial. La mañana de 15 de mayo de 1990 Vigo vivió una extraña jornada: una abundancia de plazas de aparcamiento en el centro permitía aparcar a todo el que quería. Con un tope máximo de dos horas. La situación se mantuvo durante varias semanas pero poco a poco los huecos fueron desapareciendo. Marcha atrás. El concejal de Tráfico de entonces, Javier Pedrido, disparó un torpedo a la línea de flotación de la ORA al advertir que el tope no iba a aplicarse de manera estricta. A partir de ese momento no hubo plazas libres. Impago general. Con el tripartito la ORA pasó a ser un hijo no deseado. Los nacionalistas impusieron al PSOE la eliminación del carácter de agentes auxiliares de la autoridad a los vigilantes y perdieron la facultad de imponer multas por impago o exceso de tiempo. Hubo temporadas que pagaba menos del 10% de los usuarios. Inicio del revival. El gobierno de Manuel Pérez no abordó su reforma pero consiguió elevar la tasa de pago hasta casi el 50%. La nueva Ley de Seguridad Vial, que permite el uso de la grúa para retirar coches en la ORA, obró el milagro.