La empresa Vic Telehome invierte 2.000 millones en 40 tiendas, tres de ellas situadas en Vigo Ya no hace falta ser James Bond para utilizar las modernas tecnologías. La videoconferencia ha dejado de ser un privilegio de las grandes empresas. La empresa Vic Telehome ha puesto en marcha una cadena de establecimientos, tres de ellos en Vigo, desde donde es posible hablar y ver a la vez a los seres más allegados a pesar de que vivan en ultramar. La compañía ha invertido 2.000 millones de pesetas en 40 establecimientos que se suman a los 780 locutorios asociados a la cadena.
15 ene 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Un teléfono con cámara y pantalla para ver al interlocutor cuest 179.000 pesetas; un equipo para acceder a Internet a través del televisor vale 79.000 pesetas. Son algunos de los productos que comercializa Vic Telehome. La empresa quiere acercar las nuevas tecnologías al barrio. No se trata de un ciber café sino de un establecimiento donde los más inexpertos pueden adentrarse en el mundo de las nuevas tecnologías con el asesoramiento de las llamadas Lady Vic. Lady Vic Loli Rodríguez y Pilar García son las Lady Vic del establecimiento de la calle Caracas. Allí tres niñas de 11 años, alumnas de Maristas, están aprendiendo a «chatear». «Llevamos poco tiempo. Ahora estamos metidas en un chat de Estados Unidos. Hemos conocido a chicas y chicos por Internet». Navegar cuesta 400 pesetas la hora y Raquel Rodríguez Cadaval, Sabela Rioboo Pérez y Marta Rodríguez Pérez pasan la tarde con un nuevo entretenimiento. Las tiendas de Vic en Vigo llevan poco tiempo y por ahora no ha habido muchas videoconferencias. La media hora cuesta 3.000 pesetas, según asegura Raul Baudesson, adjunto a la presidencia de una empresa que factura 6.000 millones de pesetas y que espera abrir franquicias a partir de abril que se sumarán a los establecimientos ya existentes. La compañía nació en el año 1996 poniendo en marcha el servicio de videoconferencia para locutorios. La liberalización de las telecomunicaciones y el aumento de la inmigración hacía prever un nuevo nicho de mercado. Locutorios guetos Los locutorios se han convertido en guetos étnicos. Los inmigrantes de cada país se reúnen en ellos con sus paisanos. Vic Telehome vio que era imposible juntar a los vecinos de un barrio en un locutorio de estas características tan cerradas. «Los más racistas son los que vienen de fuera. Tu igual no tienes problema en entrar en un locutorio de una nacionalida determinada pero son ellos los que te miran mal», asegura Raul Baudesson quien, a pesar de su apellido flamenco, es genuinamente español. Para evitar conflictos se pusieron en marcha las tiendas de barrio. Vigo ha sido uno de los lugares con mayor implantación. Han abierto tres, una en la calle Caracas, otra en Ramón Buch y una tercera en José Antela Conde. También se ha inaugurado otra tienda en Pontevedra y una más en A Coruña. Madrid, Barcelona, Andalucía y Asturias completan el mapa de la cadena empresarial que cuenta ya con 100.000 clientes y ha duplicado su plantilla de 200 a 400 empleados en pocos meses.