El fotógrafo Xulio Villarino inaugura hoy en la Casa das Artes una selección de sus trabajos en el extranjero «Crónicas viaxeiras, 1998-2000» es el título de la retrospectiva que Xulio Villarino inaugura hoy en la Casa das Artes. El fotógrafo trabaja en la delegación viguesa de La Voz de Galicia, pero siempre que tiene la oportunidad vuela hacia otras latitudes para encontrarse con vidas al límite. La exposición, que organiza el área de Cultura del Concello de Vigo, es un recorrido por algunos de los «puntos calientes» del planeta en los que ha disparado su cámara en los últimos tres años: los campamentos de refugiados en Uganda, Kenia, Tanzania, el éxodo de los kosovares, el terremoto de Turquía o los exiliados en el Sáhara.
15 ene 2001 . Actualizado a las 06:00 h.La exposición Crónicas viaxeiras se compone al 50 por ciento de imágenes inéditas y fotografías galardonadas en diversos certámenes internacionales. En total son cincuenta instantáneas de gran tamaño estructuradas en cinco capítulos, en los que Xulio Villarino ha seleccionado las diez imágenes más representativas de cada uno de sus viajes desde 1998 al 2000: Uganda, refuxiados na selva; Kenia y Tanzania, o Este africano; Kosovo, el éxodo kosovar; Turquía, terra ferida y Sáhara, 25 anos de exilio. El área de Cultura del Concello de Vigo organiza la muestra que hoy a las 20 horas se abre en la Casa das Artes y que constituye la primera retrospectiva del trabajo fotoperiodístico realizado por Villarino en el extranjero. El reportero, que ha elegido el «color residual» de tonos oxidados para contar historias con su cámara, explica que «aunque tradicionalmente parezca que el blanco y negro es más idóneo para recrear ambientes, yo no creo que la base del lenguaje fotográfico sea el blanco y negro o el color. Éste es un elemento más para jugar. Optar por el blanco y negro es como si escribes poesías y no quieres utilizar adjetivos, por ejemplo. En todo caso, si hago poesía la hago mejor en color», asegura. Una retrospectiva siempre da pie a un análisis y Villarino opina que en la muestra se puede apreciar su evolución sobre todo en relación al espacio: «Hace tres años usaba mucho más los angulares extremos y el flash, y el resultado era un concepto espacial mucho más abigarrado. Ahora el espacio es más limpio y abierto, quizás más clásico. Si la foto fuera una partitura, es como si me resultara más fácil componer». Los viajes del autor han sido en algunos casos, como el de Kosovo o Uganda, fruto de trabajos como enviado especial de La Voz que Villarino ha terminado transformando en imágenes que no responden al estereotipo puntual y frío para pasar a ser imágenes muy narrativas, reflexivas y muy elaboradas en las que se puede leer una historia. «En todos los casos lo que busco es que haya humanismo y estar estrechamente en contacto con la gente, con personas que han vivido situaciones verdaderamente traumáticas, buscando compartir y sentir cómo pueden soportarlo. Sabes que no vas a cambiar el mundo con una foto. El que cambias eres tú», asegura. Premios y muestras Entre los múltiples premios que el fotógrafo ha recibido en los últimos tres años de su carrera, destaca el Luis Ksado 98, el EuroPress Fuji Award 1999 y el Ortega y Gasset 2000. Pero los reconocimientos no dejan de llegarle al joven reportero lucense y esta misma semana recibirá un accésit en el certamen Luis Valtueña de fotografía humanitaria que organiza Médicos del Mundo. Villarino inaugura también el viernes, día 19, en el Área Panorámica de Tui, la muestra titulada La felicidad de la nada, organizada por la ONG Ayuda en Acción.