La oposición acusa al tándem BNG-PSOE de no tomar decisiones claves en los asuntos que más preocupan al ciudadano De nuevo el «mea culpa». Gobierno y oposición se rinden a la evidencia del último barómetro urbano. Vigo suspende a la clase política y evidencia su preocupación por el tráfico o el urbanismo. BNG y PSOE creen que la clave para modificar esta estadística es «trabajar». Ambos grupos afirman que las notas «serán diferentes» al final del mandato, «porque entonces se podrán palpar nuevas realidades en lugar de tantos proyectos». El PP, por su parte, echa en falta más decisión en los aspectos «claves» para la ciudadanía.
07 ene 2001 . Actualizado a las 06:00 h.En algo están todos de acuerdo: los ciudadanos no se equivocan cuando suspenden masivamente a sus representantes públicos. Los resultados del barómetro urbano elaborado por Sondaxe no dejaron lugar a dudas. Lois Castrillo es el político mejor valorado en Vigo, seguido de su socio de gobierno, el socialista Carlos Príncipe, y a mayor distancia por el líder del PP, Juan Corral, y el portavoz de Progresistas Vigueses, Manuel Soto. Pero ninguno de ellos alcanza una nota media igual o superior al 5. Se trata de la peor valoración política entre las siete grandes ciudades gallegas y los vigueses siguen considerando que sus principales problemas son el tráfico, los aparcamientos, el transporte público y, a mayor distancia, el urbanismo. La tercera mayor preocupación es, precisamente, la falta de peso político de los líderes locales. Ayer, fueron estos líderes quienes admitieron que los ciudadanos tienen razón. Pero también reclamaron «paciencia». Tanto el BNG como el PSOE admiten que la receta para mejorar esta pobre estadística pasa por trabajar más y mejor, además de no evidenciar públicamente las diferencias internas. En los dos casos consideran que, al final del mandato, el gobierno logrará «aprobar» el examen ciudadano. Para ello (dicen) es preciso transformar lo que ahora son proyectos en realidades. La oposición, en cambio, es más dura. La falta de peso político de Vigo se evidencia, para el PP, en la debilidad mostrada por el gobierno de coalición entre socialistas y nacionalistas. Los populares entonan el «mea culpa» a la hora de valorar su propio suspenso, pero achacan al PSOE y al BNG la «poca preocupación» por resolver los principales problemas de los vigueses. El nuevo PGOU, la culminación de la segunda circunvalación, la denominada ronda litoral, o proyectos de mejora urbanística como Abrir Vigo al Mar y el Auditorio Casa Mar son algunas de las recetas propuestas para transformar el suspenso en aprobado.