La ex-delegada de Familia dice que carecía de competencias sobre la guardería La ex-delegada de la consellería de Familia en Pontevedra, Sagrario Franco, explicó ayer, en los pasillos de Penal 3, que la seguridad en la guardería Dinky correspondía al Concello. Según Franco, la Xunta carecía de competencias sobre el local porque éste negocio no había dado de alta el inicio de actividad. En la vista también se produjo un careo entre la propietaria del inmueble y presidenta de la asociación de guarderías gallegas, Enma Ríos, y la directora de Dinky, Mar Alonso.
28 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.La defensa y la acusación particular centraron su interés ayer en la legalidad de la buhardilla, ya que todos los indicios apuntan a que los regentes del negocio nunca pidieron la licencia para utilizar la planta superior como una extensión de la guardería. De hecho, la ex delegada de Familia, Sagrario Franco, explicó ayer en los pasillos del juzgado que la guardería Dinky no había registrado su actividad en la Xunta, aunque esto puede deberse a que era un negocio privado sin bien social. Los padres de Irene Martínez, fallecida en el incendio, habían reclamado ayer durante su declaración en la vista que la Xunta y el Concello compareciesen sentados en el banquillo. Éstos argumentaban que la Administración había permitido numerosas deficiencias, como la falta de agua corriente, que salieron a luz durante el juicio. La discusión sobre la licencia de la buhardilla y un comedor era transcendente para los letrados porque puede decidir si el pago de las indemnizaciones por responsabilidad civil recae sobre la propietaria de la guardería-chalé o en la responsable del negocio, Mar Alonso. Emma Rios, propietaria de la guardería Dumbo, alegó en el juicio que durante su gestión nunca se empleó la planta superior para actividades de guardería, a excepción de casos que requerían atención individual. Ríos, traspasó el local a su empleada Mar Alonso, pero no supo explicar a los letrados si había advertido a su inquilina de que la planta superior, donde tuvo lugar el incendio, carecía de licencia municipal para guardería. Ríos indicó que las tres cunas que figuraban en el inventario porque habían sido almacenadas en un nido de la buhardilla. Tenso careo Ante las contradiciones en que podía incurrir Ríos, el juez aceptó la petición de la defensa para que su cliente Alonso mantuviera un careo con su antigua propietaria. Alonso, en un momento de gran tensión, aseguró que su antigua jefa le había ordenado dar clases de lectura a 20 niños en la buhardilla, donde también les daba la comida. Ríos alegó que no recordaba y replicó que «dejar solos a los niños en una habitación es una aberración».