Se busca pareja formal

NIEVES SÁIZ DE AJA VIGO

VIGO

M. MORALEJO

Más de 500 vigueses intentan encontrar la estabilidad sentimental mediante agencias matrimoniales El negocio de las agencias matrimoniales es relativamente joven en Galicia. De hecho, en 1982 aún no existía ninguno de estos centros en la comunidad autónoma. Fue en ese año cuando «Las Alianzas», agencia pionera de Vigo, abrió sus puertas al público. Más de 18 años de experiencia avalan un negocio que bien podría verse amenazado por la proliferación de los contactos a través de Internet. Sólo hay una agencia que opera en la ciudad a estas alturas. El resto han ido quebrando, víctimas de la poca afluencia de clientes o ante la intensa competencia de la agencia decana. El amor no tiene edad, pero podría tener lugar.

29 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Desde que en 1982 se inauguró la primera agencia matrimonial gallega, muchos han sido los intentos por parte de diversos empresarios de consolidar uno de estos negocios en la ciudad de Vigo. No obstante, la demanda no es muy elevada y los clientes suelen dar por buena la experiencia de los que les aconsejan en materia sentimental. De esta forma, desde hace tres años, sólo una agencia de estas características mantiene sus puertas abiertas en la ciudad. El prototipo de persona que se decanta por uno de estos centros de contacto para encontrar el amor está poco definido. Las edades oscilan entre los 22 y los 83 años. Los más jóvenes suelen acudir a las agencias para vencer la soledad precoz. Las personas de mediana edad lo hacen alentadas por la posibilidad de encontrar a la pareja perfecta en la edad dorada. Encuentros fortuitos El requisito fundamental para entrar a formar parte de la lista de elegidos consiste en ser soltero, viudo o separado. El imprescindible lo suponen las más de 30.000 pesetas (180 euros) que la agencia se cobra por sus servicios. El proceso para conocer a nuevas personas es sencillo. Tan sólo es necesario rellenar un formulario en el que, presumiblemente, se analizan las condiciones psicológicas del cliente. Y es que de eso se jactan las agencias de este tipo. Frente a los contactos fugaces e incluso peligrosos que se establecen a través de la red o de líneas telefónicas, aseguran seriedad y discreción.