«Al final se me saltaron las lágrimas»

El héroe del histórico triunfo por 4-3 Walter Pandiani asegura que aún hoy se le ponen los pelos de punta al recordarlo

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a coruña / la voz

Impresiona que El Rifle recuerde la histórica remontada en la Champions al París Saint Germain (4-3) como si la hubiese vivido ayer. «Jugué media parte solamente, entré perdiendo por 0-2 y nos metieron el tercero a pocos minutos de comenzada la segunda parte, pero descontamos muy rápidamente, que eso fue fundamental. Hice el 1-3 en un centro desde la banda de Manuel Pablo, un centro espectacular al segundo palo, que ese día llovía y había un poco de barro, y yo entré desde atrás le metí un frentazo espectacular. Luego Diego Tristán marcó el segundo y ya el equipo comenzó a crecer. Fuimos a buscar el balón rápido y metí el tercero en un centro de Víctor desde la izquierda hacia Makaay, que en el vértice del área grande me la tiró de cabeza hacia el medio y yo la volví a cabecear y la ajusté al palo izquierdo. Y ya eso fue una euforia increíble. Justo antes del empate tuve un mano a mano con el portero, pero me la paró. Fue tras un pase espectacular de Djalma y unos minutos después marqué de cabeza. Y el último, en un córner, un centro de Djalminha y me anticipé en el primer palo, físicamente le gané al defensor, que se cayó en el forcejeo y la metí en el primer palo», narra el trigoleador de aquella noche en Riazor quince años después.

-¿Fue su día más feliz en un terreno de juego?

-He vivido tantos en tantísimos lugares..., pero aquel fue increíble. Estaba mi mamá en la tribuna, mis hijos, mi familia..., había un montón de cosas positivas. ¿Sabe por qué es uno de los más recordados? Porque normalmente a los futbolistas no nos sacan a hombros del estadio, pero a mí aquel día me sacaron a hombros de Riazor. Cuando fui a salir a la calle me agarró la gente, entre todos los que estaban esperándonos para celebrar la victoria, y me subieron encima. Eso para mí fue increíble. A los toreros les sacan a hombros de la plaza, pues a mí me sacaron a hombros del campo. Es señal de que a la gente le caló lo que habíamos hecho. A mí se me ponen los pelos de punta cada vez que me acuerdo.

-Cuentan las crónicas que lloró.

-Se me saltaron las lágrimas al final, cuando marqué el 4-3. Porque incluso había sido suplente en aquel partido, entré en la segunda parte. Por un montón de circunstancias exploté a llorar por rabia, por impotencia de cosas de la temporada y tener esa oportunidad y aprovecharla de esa manera... explotas por todos lados. Se me caían las lágrimas y era una felicidad tremenda. Y por todo lo que conllevó, yo era muy joven, tenía 24 años y entrar en la historia de esa manera en una competición tan importante es algo impagable.

-¿Fue una noche mágica o el producto de un magnífico grupo de futbolistas?

-Fue mágico. Sí que había futbolistas espectaculares, pero íbamos perdiendo 0-3. Pero en un momento el equipo cambia, enseguida después del tercero nosotros marcamos el primer gol que nos dio esperanza y luego del segundo al rival le creas un montón de dudas. No sabe si atacar o quedarse atrás y defender. También es verdad que cuando estábamos para empatar el partido o incluso después, cuando íbamos para ganarlo, Molina estuvo espectacular e hizo tres o cuatro paradas memorables. No sale mucho en la foto, pero él fue el que se lo curró, porque si no las hace, no estamos hablando de esto. Hay que recalcarlo. Nosotros hicimos los cuatro goles, pero el que lo salvó bajo palos fue él con unas paradas increíbles.

-Ya habían ganado la Liga, pero ¿desde entonces se lo creyeron?

-Sí, esas cosas fortalecen. El Deportivo se dio a conocer en el mundo entero con esa hazaña y a nosotros ser el icono del fútbol por haber logrado ese resultado nos favoreció. El Deportivo siempre ganaba en Riazor y la gente disfrutaba con la magia de Valerón, Djalminha, del gran Tristán, el gran Makaay, Luque, de lo que se dejaba cada día Leo Scaloni, Duscher, el estandarte del mediocampo con Maurito, Víctor, que no dejaba de currar y currar y dar magia en el ataque, Fran, Naybet, que fue de los mejores defensas con los que he compartido vestuario, Donato, Manuel Pablo, Romero, Capdevila,... todos somos partícipes de aquello. Estoy muy contento de ser uno de ellos y haber aportado de manera directa con los goles, pero todos partícipes. Sobre todo Molina.

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