Mucho descanso y horas de fisioterapia, las recetas para recuperar al mejor Yeremay

La Voz

TORRE DE MARATHÓN

Yeremay, en un partido de Liga
Yeremay, en un partido de Liga CÉSAR QUIAN

El canterano recupera sensaciones poco a poco después de tres partidos sin jugar y una gris etapa en que hasta se vio obligado a modificar su golpeo del balón para no sufrir dolor

21 mar 2026 . Actualizado a las 13:48 h.

Las sensaciones propias marcarán el retorno de Yeremay. Quizá vuelva a jugar el sábado en el encuentro contra el Zaragoza, o bien siga esperando al menos ocho días más. Solo es seguro que el mes ya casi consumido de baja (no ha participado en las tres últimas jornadas) ha devuelto al jugador la impresión previa a aquel 21 de febrero contra el Eibar, cuando visiblemente mermado en el rendimiento físico vio dos tarjetas amarillas seguidas durante los últimos instantes del partido.

El canterano comenzó entonces un período de baja con el fin de recuperarse de unos insistentes problemas de pubis que habían mermado su fútbol y se habían convertido en su dolorosa realidad cotidiana. En una gris etapa de su juego, hacía semanas que el atacante atrevido había dejado paso al tímido, y que sus gestos y toques al balón venían condicionados por infligirse el menor daño posible a su ya maltrecha musculatura. Esta molestia, al tiempo que es de las más invalidantes en el deporte del alta competición, no sigue una pauta única, por lo que unas veces permite convivir meses con ella, pero en otras paraliza desde el primer día.

Reencontrarse con su mejor fútbol se convierte en el único horizonte de la perla deportivista, que evita fijarse una fecha de retorno. Su ánimo fluye entre la premura por la vuelta de quien conoce como nadie todo lo que puede aportar su talento, así como su genuina implicación en el proyecto blanquiazul, y la tranquilidad del que desea volver cuando sea capaz de ayudar de nuevo a su equipo.

Los problemas de Yeremay han evolucionado en los últimos 26 días. No hay secretos en su mejoría. El descanso, la labor de los servicios médicos y el trabajo pautado de gimnasio han contribuido a que el jugador se vuelva a sentir cada vez más seguro en su fútbol. La explosividad y ese carácter genial de sus acciones están volviendo a los entrenamientos, donde compañeros y técnicos continúan pendientes de su evolución.

Estos últimos cuatro días su presencia en el césped y la participación en los ejercicios de preparación del próximo partido no han parado de crecer. Yeremay participa ya, y cada vez con un rendimiento mayor, en las sesiones a las órdenes de Antonio Hidalgo. Hasta su golpeo en los remates a portería va recuperando ese vuelo endemoniado que le ha llevado hasta los 10 goles y 7 asistencias en los 27 partidos que ha jugado esta temporada, después de que hubiese alcanzado en las 39 jornadas de la pasada nada menos que 15 dianas y los 5 pases decisivos.

Unas cifras que solo puede estar en disposición de volver a alcanzar desde las mejores sensaciones de su fútbol. Por ese camino avanza.