El canterano combina su primer gol y su mejor partido con el Dépor en el escenario idóneo para lanzar una carrera como hombre de club
06 sep 2025 . Actualizado a las 19:25 h.Cuando Juan Otero abandonó Abegondo, Dani Barcia todavía jugaba en el infantil. El reencuentro dejó un retrato de pareja en el que se aprecia nítidamente la progresión del central. El colombiano, autor de trece tantos el curso pasado, se marchó sin ver de cerca la portería de Riazor. Literalmente. Su sombra nunca le permitió girar.
Secar al punta del Sporting fue solo una tarea entre las muchas que asumió el joven defensa de Cambre en el día de su confirmación. Ni siquiera la más trascendente. Porque la que se recordará cuando pase el tiempo es la menos habitual. Barcia marcó gol. El único del canterano desde que alcanzó el primer equipo, después de haber hecho diana en cada temporada mientras duró su formación.
Habían pasado 36 encuentros en distintas competiciones tras su debut en una cita copera en Guijuelo, a finales del 2022. Casi tres años de participación irregular; condicionada unas veces por la competencia y otras por las lesiones que le impidieron consolidarse en el retorno del Dépor al fútbol profesional.
La tozudez del zaguero, que rechazó diversas propuestas de cesión, convencido de que sus condiciones se acabarían imponiendo, acabó de calar este verano en la planificación del club. Cierto que Lucas Noubi llegó avalado por su capacidad para desenvolverse también por la izquierda, pero Antonio Hidalgo no cuenta con más centrales zurdos que el cambrés. De momento, no se ha perdido un minuto de competición, esquivando la rueda de cambios que sí ha alcanzado a Arnau Comas, y a Ximo Navarro y Sergio Escudero en el carril.
En la continuidad hay que dar también mérito al entrenador, que no pasó a Barcia ninguna factura por los despistes de pretemporada ni por sus dos discretos partidos a domicilio, y se quedó con el buen papel frente al Burgos en Riazor. También con el rendimiento ofrecido al iniciar jugada desde atrás. El dueño del 5 es el pasador más frecuente en el conjunto blanquiazul. Lo fue ante el Sporting de Gijón.
Cita marcada en rojo; lo más próximo a un derbi, cuando se han puesto imposibles los duelos de rivalidad regional. La idónea para lanzar una carrera como hombre de club. Tenía hasta el 2028 para hacerlo, tras la última renovación, pero ha empezado ya. Y lo ha hecho con gol. «En el noventa y dando tres puntos», se felicitaba en zona mixta. La dedicatoria, para su gente: «A mi familia y a mis amigos, sin ellos no sería lo que soy».
Grupo selecto con el que había compartido el plan. «Ahora apuesto por el camino de ser como Bergantiños; ya lo dije en casa», aclaraba hace meses, enfocado en el equipo de su ciudad. El fútbol va justo de memoria, pero ahí queda un día que recordar.