Pampín: «Este es el partido que llevo esperando desde que el Dépor bajó»

La promesa celeste evita la revancha y cumplirá el sueño de jugar en Riazor


La marcha de Pampín (Oleiros, 2000) al Celta con 14 años levantó ampollas en el fútbol de cantera de A Coruña por el fracaso del Deportivo a la hora de convencerlo para que vistiese la blanquiazul. Promesa del Ural y del Victoria, superdotado en todas las categorías, el domingo (17.00 horas) se enfrentará en Riazor al equipo de su niñez como capitán y lateral zurdo del filial vigués.

—¿Qué pasó para que no acabase en el Dépor?

—Fue una decisión difícil. Ya desde el año de alevines, cuando se iban a hacer las pruebas, tampoco había ahí… pero quería ser futbolista profesional y llegar a Primera División. También es cierto que coincidió que tuve compañeros y amigos que su experiencia allí… al final lo que pasa en todos los clubes, que vas y las cosas no salen bien y acabas marchándote. Tuve esas referencias. El Celta en ese momento lo estaba haciendo muy bien y… nada, tomas la decisión. Vino Toni Otero, que era el director deportivo de la cantera, a hablar conmigo y con mis padres a A Coruña y me convenció. Fue difícil, porque un niño de A Coruña siempre quiere jugar en el Dépor, yo había ido a Riazor un montón de veces, eso lo sabe todo el mundo, pero fue la decisión.

—¿Qué supone para usted jugar ahora en Riazor?

—Es el partido que llevo esperando desde que el Deportivo descendió. Desde que se supo oficialmente que iba a jugar en Segunda B. Es un partido que tengo muchas ganas de jugar.

—¿Qué sensaciones tendrá: reivindicación, revancha,...?

—Sobre todo disfrutar. Es una pena que no vaya a estar todo el público que me gustaría, pero quiero disfrutar delante de mis amigos que puedan ir al estadio, o mis padres, o de toda mi familia que pueda ir. Es un partido que me hace ilusión jugarlo, porque es en el estadio al que más he ido. Aunque sea trabajando en otro sitio diferente, no siendo como local, pero la sensación va a ser más de disfrutarlo que por la presión, o por lo que puedan pensar directivos o entre clubes. Eso para nada.

—Cuarta temporada en el filial, ha sido internacional en categorías inferiores, ¿el próximo objetivo es debutar con el primer equipo?

—Sí, está claro. Ser capitán de un filial con 20 años no es fácil. Al final, lo que quieres es debutar en Primera y cuando estás cerca, o vas convocado, y no llega, piensas que o te has quedado corto, o es que no está bien del todo. Pero, a día de hoy, hasta donde he llegado está increíble y me toca seguir peleando por ese debut. No sé si achacarlo a la mala suerte o a qué. El año que más cerca estuve del primer equipo fui al Mundial con la selección y, al volver, me lesioné un pie, que un par de meses después lo rompí y me tuve que operar, y al año siguiente hubo cambio de entrenador.

—El Celta B jugará un partido histórico en Riazor ¿les ha llegado el morbo de enfrentarse al Deportivo?

—En Vigo están deseando que el partido sea en Barreiro, hay muchas ganas de ese partido. Más que del de este domingo.

—¿Qué le está pareciendo el fútbol del Dépor?

—Lo veo siempre que puedo y vi el partido contra el Pontevedra. A cualquier espectador del fútbol le gusta que haya muchas ocasiones, cinco goles para cada equipo,… pero si los resultados le salen… el fútbol va de ganar el domingo. No suma más puntos el que más ocasiones crea, ni el que hace aplaudir más veces a la grada. ¿El Dépor está haciendo el fútbol que me gustaría jugar a mí? Pues igual no. Pero mientras le siga funcionando, por lo menos hasta ahí, no se le puede achacar nada, porque está ganando. Tiene los números de su lado. Si luego la directiva decide hacer un cambio y trae a un míster que propone otras cosas, pero los resultados no acompañan, estoy seguro de que las críticas irían por otro lado y se echaría de menos a Fernando Vázquez. Al final, si haces lo que tú quieres, no dejas que el rival haga lo que quiere, y, encima, ganas partidos, ahí está el fútbol. Si eso es lo que propone y le sale bien… ¿qué más se puede pedir? Pero entiendo las críticas y las ganas de ver otro fútbol.

—¿Qué Celta B se va a encontrar el Deportivo?

—Somos un equipo que quiere jugar, que le gusta correr también, pero un equipo incómodo que intenta jugar a la pelota. Desde luego, intentaremos no ser el equipo que fuimos en Barreiro el pasado domingo [perdió con el Compostela por 0-3]. Intentaremos hacer que las cosas salgan, que el Dépor no esté cómodo y le cueste ganar el partido en Riazor.

—¿Cómo es Onésimo como entrenador? ¿Cuenta alguna batallita?

—Alguna cuenta, pero tiene motivos para presumir. Es un buen tío, buen entrenador. Tiene una capacidad de llevar al grupo bastante buena, es capaz de meterte en su idea de fútbol y creo que comprende al futbolista, va a muerte contigo y es muy cercano también.

—¿El objetivo del Celta B también es una de las tres primeras plazas del subgrupo?

—El objetivo es ganar cada domingo, pero el fútbol y la categoría es como es y la dificultad es inmensa. A todos nos cuesta ganar partidos, no solo al Dépor. El objetivo es quedar lo más arriba posible. Si no puede ser entre los tres primeros, el cuarto o el quinto. Pero pienso que quedarse en la Segunda B el próximo año sería un paso atrás. No como un descenso de categoría en sí, pero casi.

—¿Si marca un gol lo celebrará?

—Sí. Creo que hasta el momento el Dépor no me ha dado nada, no conozco a nadie dentro del Dépor. Sería un gol en un derbi histórico, y yo celebro los goles para dentro del campo. Cuando he metido goles, ni me he dado cuenta de qué había en la grada. Siempre me gusta celebrarlos con los diez más que están en el campo. Si lo celebro, va a ser para ellos y para la gente que está en nuestro banquillo y nuestro cuerpo técnico, pero no mucho más allá.

—Tiene 20 años ¿un día llegará a jugar en el Deportivo?

—Nunca se sabe, es fútbol. Igual dentro de una temporada, cuando acabe contrato, por cualquier cosa el Celta no me quiere, o ha fichado a otro lateral izquierdo, porque no me ve con proyección, y no sabes qué club te va a querer y dónde va a estar tu futuro. Yo entiendo que a mucha gente le puede resultar extraño o molestar, todas las opiniones son respetables, pero no deja de ser un trabajo en el que en un lado no te quieren, o no confían en ti, y en el otro sí. Al final en el que esté me partiré la cara por ese equipo. Y eso es lo más importante. Siempre se dice que los canteranos tienen un punto más. Pero yo creo que cualquiera puede darlo. El que opine lo contrario se engaña. No creo que el código postal meta goles o corra más.

Compañero de Valín en el Victoria que frustró al Deportivo

La historia de Diego Varela Pampín en el fútbol de cantera coruñés va unida a los elogios que su fútbol despertaba allá por donde iba. Nieto y sobrino de futbolistas que llegaron a militar en el Fabril (el delantero Luis Pampín, entre ellos), se recuerda siempre con una pelota en los pies jugando por su casa familiar de Arillo. Pampín despuntó en el Ural, donde su padre era directivo, «pero -recuerda- la cosa no salió muy bien y nos fuimos de allí. En el Victoria siempre me trataron muy bien», subraya. Jugó dos veces la Arosa Cup, uno de los trofeos más prestigiosos de categorías de base en España, una con el Ural y otra con el Victoria, antes de que en este equipo ganase la Liga de infantiles al Deportivo. Todo un hito para un modesto. «Aquellos partidos contra el Dépor fueron intensos y hubo bastante rivalidad», recuerda. En ese Victoria compartía vestuario con Jorge Valín, con el que el domingo podría enfrentarse desde trincheras bien distintas. «Es una pasada volver a encontrarse con él. Algo de contacto siempre se pierde, pero si nos encontramos por A Coruña, claro que nos paramos y nos saludamos. Seguro que alguna anécdota salía», afirma el futbolista, que también coincidió con Gandoy en la selección gallega. 

Habitual en Riazor desde que era bien pequeño, uno de los partidos que Pampín más recuerda es el del taconazo de Guti en un Dépor-Madrid disputado el 30 de enero del 2010. «Era un niño (tenía 10 años) y lo recuerdo por ese gol, que me dio mucha rabia y fue espectacular. Me fui a Vigo con 14 años y he ido más veces después, pero de pequeño es el recuerdo más vivo que tengo en el estadio», dice el capitán del Celta B, que ha estado a punto de debutar en Primera División en un par de ocasiones, la más reciente la visita del Osasuna el pasado mes de octubre a Balaídos, cuando entró en la convocatoria aún con Óscar García en el banquillo. Así, le da la sensación de que hay más puertas abiertas entre el primer equipo y el filial en el Celta que en el Deportivo, donde hasta en Segunda B cuesta que los canteranos dispongan de oportunidades. «Ese posiblemente fue un aliciente para que me marchara. Me alegro un montón por los compañeros que ahora están arriba. Ojalá acumulen los mayores minutos posibles. Al final que le vaya bien a la cantera del Celta supone que me irá bien a mí», señala.

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