Luis César se despide de un Dépor al que no logró espabilar

Las dos últimas victorias no ocultan una trayectoria en la que quedará como el que alargó la peor racha sin ganar del club


Ya puede formar el Deportivo un equipo de fútbol con los entrenadores que ha despedido en los últimos cinco años y medio. La destitución de ayer de Luis César se convirtió en la undécima desde la caída de Fernando Vázquez en aquellos primeros días del mes de julio del año 2014.

El club anunció el despido de Luis César tras un horrible balance de once partidos de Liga y una única victoria cosechada junto a cuatro empates. Llegó para reflotar el proyecto tras el fiasco de Anquela, pero, en realidad, empeoró sus números y hasta sus sensaciones.

El entrenador andaluz había hecho las maletas a mediados de octubre tras un triunfo y cinco igualadas al cabo de diez jornadas. A este se le recuerda el último partido contra el Almería como uno de los pocos salvables en una paupérrima trayectoria, y ahora con el gallego siempre quedará la pregunta de qué hubiera pasado si hubiera seguido otra semana más al cabo de los dos triunfos contra el Illueca en la Copa del Rey y el Tenerife en Liga. Ambos fueron mustios y sufridos, sí, pero alegrías al fin y al cabo cuando ya nadie recordaba ni tan siquiera su sabor.

Con la plantilla colista justo desde el mismísimo partido de su estreno, Luis César, el técnico en activo con más partidos en Segunda División, por encima de los 400, fracasó en casi todos los retos que se marcó. Nunca cumplió el desafío de ganar, ganar y volver a ganar para devolver la ilusión a un equipo y una hinchada rotos. Bajo su mando, los futbolistas, sin atisbo de competitividad ni reacción en sus filas, tardaron nada menos que tres partidos en sumar un solo punto, mientras la afición se sentía engañada por sus propios colores semana tras semana.

El técnico gallego quedará para siempre como el que alargó hasta los diecinueve partidos la peor racha sin triunfos del club. Los vaivenes institucionales tampoco favorecieron un trabajo incesante en los entrenamientos, pero que se vio devorado por las circunstancias y hasta perjudicado por su propio afán de pintar de esperanza y brotes verdes unas ruedas de prensa de bellas palabras que luego desmentían el pobre rendimiento de sus futbolistas sobre el terreno de juego.

Los consecutivos empates frente al Alcorcón y el Lugo abrieron una cierta esperanza en que la recta final de año podía pintarse de color esperanza, pero las siguientes derrotas contra el Zaragoza y la Ponferradina sentenciaron una despedida cantada. Solo la precipitada salida de Paco Zas y su consejo de administración cambiaron el foco del césped al palco y le permitieron cerrar el año 2019 en su puesto y con dos victorias importantísimas para el devenir del equipo.

Un futuro del que Luis César, que siempre soñó con el Deportivo, ya no formará parte.

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