De esta saldrá más fuerte, a Bicho le queda mucho fútbol por dar

Dani Iglesias

TORRE DE MARATHÓN

CESAR QUIAN

13 sep 2019 . Actualizado a las 16:53 h.

Fue el fútbol lo que nos juntó a los trece años y lo que nos hizo inseparables. Lo que nos hizo debutar, juntos, en Riazor, después de llevarnos juntos a una inolvidable concentración de pretemporada, en la que vimos pasar semanas cruzando los dedos para que el club siguiera sin fichar.

Poco a poco se fue acercando el día del primer partido oficial y crecían las ilusiones: «Solo una semana más». Yo era solo un año mayor, pero Bicho ya era el niño bonito de aquel vestuario. Por su buen carácter, por esa forma de ser. Y por ese talento impresionante. Todo lo que hacía con el balón era espectacular. Salíamos de entrenar y tenía a todo el vestuario pendiente, jugamos el Teresa Herrera y se marcó un partidazo contra el Madrid. Ahí ya todo el mundo empezó a hablar de él. 17 años y una responsabilidad enorme. Le decían que iba a ser el próximo Fran.

Pero luego llegaron los fichajes de invierno que reducían el espacio para la cantera, y el regreso al Fabril. Eso no es sencillo cuando has subido tanto y tan rápido, siendo tan joven, además.