De esta saldrá más fuerte, a Bicho le queda mucho fútbol por dar


Fue el fútbol lo que nos juntó a los trece años y lo que nos hizo inseparables. Lo que nos hizo debutar, juntos, en Riazor, después de llevarnos juntos a una inolvidable concentración de pretemporada, en la que vimos pasar semanas cruzando los dedos para que el club siguiera sin fichar.

Poco a poco se fue acercando el día del primer partido oficial y crecían las ilusiones: «Solo una semana más». Yo era solo un año mayor, pero Bicho ya era el niño bonito de aquel vestuario. Por su buen carácter, por esa forma de ser. Y por ese talento impresionante. Todo lo que hacía con el balón era espectacular. Salíamos de entrenar y tenía a todo el vestuario pendiente, jugamos el Teresa Herrera y se marcó un partidazo contra el Madrid. Ahí ya todo el mundo empezó a hablar de él. 17 años y una responsabilidad enorme. Le decían que iba a ser el próximo Fran.

Pero luego llegaron los fichajes de invierno que reducían el espacio para la cantera, y el regreso al Fabril. Eso no es sencillo cuando has subido tanto y tan rápido, siendo tan joven, además.

Aún era juvenil cuando se lo llevó el Barcelona para jugar en el filial. No lo pasó bien. Hablábamos mucho por teléfono. Es muy difícil darlo todo en el campo cuando estás lejos de casa y te sientes mal. Y en Leganés, algo parecido. Yo estaba en el Guadalajara y nos juntábamos mucho con Pablo [Insua] para ir al cine o para comer. Hablábamos poco de fútbol, porque no había mucho de qué hablar.

Ese físico suyo nunca le ayudó, porque el juego de ahora hace que el talento sea cada vez más secundario. Y luego las lesiones se lo complicaron todavía más. Pero con todo, es imposible entender que no haya un equipo para un futbolista como él. Tiene 23 años y es increíblemente bueno. Solo le hace falta sentir que confían en él.

Seamos realistas: en este deporte parece que si pasan dos años y no llegas arriba, ya se acabó. Pero él empezó pronto. Qué vas a hacer si a los 18 te llama el Barça B, en categoría profesional. Esto de ahora solo es un bache del que saldrá más fuerte porque le queda mucho por dar. Que esté triste es normal, como a cualquiera que le quiten su trabajo, pero hemos vivido muchas y volverá a jugar y a disfrutar.

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Del Juvenil al paro en seis años, con debut en el Deportivo, entrenamiento con el Barça, suplicio en Leganés y resurrección en Segunda B. Bicho ha conocido a un buen montón de técnicos en su precoz carrera y no hay uno al que no sorprenda su situación.

Secho: «Es una gran oportunidad para muchos equipos»

«Su sitio natural es el campo de fútbol. Jugando». José Manuel Martínez, Secho, entrenaba al Juvenil de División de Honor por el que pasó Bicho justo antes de debutar en el primer equipo blanquiazul. «Destacó desde muy pequeñito, ya en su primer año de infantil», recuerda el técnico, que anticipa cuál será su aportación: «Solo puedo decir cosas buenas de él». «Se trata de un jugador muy técnico, con gran visión de juego. Da soluciones frente a defensas posicionales, ventajas a los compañeros, pases que rebasan líneas... Tiene una fluidez con la pelota superior a la media y es zurdo, además. Su situación es una gran oportunidad para muchos equipos», afirma quien cree que el caso «llama la atención sobre cómo funciona el fútbol».

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