«Lo de Bicho no se lo explica nadie»

Quienes entrenaron al jugador sadense elogian su fútbol y se extrañan de que esté en paro a los 23


Del Juvenil al paro en seis años, con debut en el Deportivo, entrenamiento con el Barça, suplicio en Leganés y resurrección en Segunda B. Bicho ha conocido a un buen montón de técnicos en su precoz carrera y no hay uno al que no sorprenda su situación.

Secho: «Es una gran oportunidad para muchos equipos»

«Su sitio natural es el campo de fútbol. Jugando». José Manuel Martínez, Secho, entrenaba al Juvenil de División de Honor por el que pasó Bicho justo antes de debutar en el primer equipo blanquiazul. «Destacó desde muy pequeñito, ya en su primer año de infantil», recuerda el técnico, que anticipa cuál será su aportación: «Solo puedo decir cosas buenas de él». «Se trata de un jugador muy técnico, con gran visión de juego. Da soluciones frente a defensas posicionales, ventajas a los compañeros, pases que rebasan líneas... Tiene una fluidez con la pelota superior a la media y es zurdo, además. Su situación es una gran oportunidad para muchos equipos», afirma quien cree que el caso «llama la atención sobre cómo funciona el fútbol».

«Hablamos de alguien que disfruta trabajando. Yo le decía ‘‘no pierdas esa sonrisa con la que entrenas y juegas’’», comenta Secho, seguro de que la situación cambiará porque «hay demasiados equipos en el mundo como para que Bicho esté sin jugar».

Fernando Vázquez: «No me equivoqué eligiéndolo»

«Desconozco lo que ha podido pasar. Lo que tengo claro es que no me equivoqué eligiéndolo». Fernando Vázquez hizo debutar a Bicho en el Deportivo, cuando el futbolista sadense aún tenía 17 años. ¿Por qué? «Tenía un talento increíble, técnica y tácticamente. Solo había que esperar a que se desarrollara físicamente. Pensé que iba a estar conmigo y que lo podríamos llevar, pero luego pasó lo que pasó», lamenta el exentrenador blanquiazul. «Cuando elijo a un chaval para que juegue en mi equipo, no es ningún regalo. Yo no le regalo los minutos a nadie -sostiene- y la prueba es que rápidamente el Barcelona se fijó en él».

Confiesa el técnico que su única duda es «si precipité un poco el debut, pero de lo que no hay ninguna duda es de sus condiciones. Era un chico extraordinario. Inteligente, disciplinado, que atendía a cualquier explicación». Fernando Vázquez está convencido de que «su talento le volverá a colocar arriba. Esto tiene que formar parte del proceso».

Eusebio: «Me vi reflejado en él»

Del Deportivo, Bicho saltó al Barça B que dirigía Eusebio. El técnico no escatima detalle sobre las razones de su fichaje: «Me gustaba su perfil, su inteligencia, su técnica. Tenía las cualidades ideales para nuestra propuesta. Puedo decir que me vi reflejado en él». «Aunque era el único de nuestros jugadores todavía en edad juvenil, entendimos que era el idóneo para el puesto de interior», detalla. «Él era muy joven, con cualidades únicas. Pero la inteligencia futbolística hay que acompañarla de otras cosas -apunta quien fue cerebro de aquel Barcelona de Cruyff-. Le transmitía esa idea: tenía tus condiciones pero llegué a tener una carrera a través de la mentalidad, entendiendo que en el fútbol hay un componente físico y de sacrificio».

«En mi cabeza estaba darle continuidad, pero la temporada se torció y no pude acabarla. No esperaba verlo en esta situación, pero tiene 23 años y solo necesita encontrar su camino. Tiene que aparecer -reclama Eusebio-, porque hay mucho fútbol en él».

Fredi: «Cómo un chico de su calidad deportiva y humana está así»

Cuando Fredi se hizo cargo de un Compostela en caída libre, Bicho acababa de llegar procedente del Leganés. «Me parecía extraño que un jugador de su nivel hubiera recalado allí. Intenté transmitirle que el bajar a Segunda B no podía ser un paso atrás. Le dije que iba a ser importante y que él pusiera todo su empeño en aportar. Y lo consiguió», rememora el entrenador.

En el Compos repuntó la carrera del sadense, ahora frenada. «Lo de Bicho no se lo explica nadie. Es difícil de entender que un chico de su calidad deportiva y humana esté sin equipo. Un chico superprofesional, que escucha, obedece y no escapa del trabajo», comenta Fredi.

«Lo ha vivido todo en muy poco tiempo, y cuando las cosas van bien todo el mundo se te acerca. Eso es complicado de controlar -subraya el técnico-. Ahora solo necesita encontrar un equipo donde confíen de verdad en él».

Tena: «Es muy trabajador y si de algo peca es de inocente»

Confianza que le dieron en el Racing de Ferrol, donde Tena se encontró con «un jugador de mucho talento y gran técnica individual. Tenía que mejorar sin balón, pero él puso de su parte. Fue muy importante para nosotros».

El preparador castellonense resalta además la calidad humana de Bicho: «Es muy respetuoso, de los que hacen vestuario. Muy trabajador. Si de algo peca, es de inocente». Inocencia que le pudo pasar factura. «Me sorprende que con 23 años no siga compitiendo -admite Tena-. No lo merece y entiendo que le habrá llegado por mal asesoramiento, porque por actitud no puede ser».

Luisito: «Me fastidia mucho, su comportamiento fue de 10»

La carrera de Bicho tiene una penúltima parada de retorno al Fabril. Allí acabó el pasado curso a las órdenes de Luisito. «Hablé muchísimo con él. Muy claro desde el principio. Me fastidia mucho lo que le pasa porque conmigo tuvo un comportamiento de 10, pese a no jugar demasiado por su lesión», razona el todavía entrenador del filial blanquiazul.

«Iba para fenómeno, y creo que algunos de quienes le rodearon no ayudaron, pero aún es joven y está a tiempo -profundiza-. Mi consejo fue que buscara algo en el extranjero para tomar distancia». Luisito tiene claro que Bicho «solo necesita un entrenador que confíe ciegamente en él, porque es un futbolista muy bueno y un chaval fenomenal».

De esta saldrá más fuerte, a Bicho le queda mucho fútbol por dar

Dani Iglesias

Fue el fútbol lo que nos juntó a los trece años y lo que nos hizo inseparables. Lo que nos hizo debutar, juntos, en Riazor, después de llevarnos juntos a una inolvidable concentración de pretemporada, en la que vimos pasar semanas cruzando los dedos para que el club siguiera sin fichar.

Poco a poco se fue acercando el día del primer partido oficial y crecían las ilusiones: «Solo una semana más». Yo era solo un año mayor, pero Bicho ya era el niño bonito de aquel vestuario. Por su buen carácter, por esa forma de ser. Y por ese talento impresionante. Todo lo que hacía con el balón era espectacular. Salíamos de entrenar y tenía a todo el vestuario pendiente, jugamos el Teresa Herrera y se marcó un partidazo contra el Madrid. Ahí ya todo el mundo empezó a hablar de él. 17 años y una responsabilidad enorme. Le decían que iba a ser el próximo Fran.

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